Yolanda Díaz, vicepresidenta del gobierno español, reiteró este jueves que considera que Junts per Catalunya es un partido racista y clasista. Hace menos de tres años, la propia Díaz viajó acompañada de Jaume Asens hasta Bruselas para reunirse con Carles Puigdemont y atar el apoyo de esta formación para la investidura de Pedro Sánchez. Pocas horas después de estas incendiarias declaraciones, que han provocado una ruptura total por parte de Junts, Jéssica Albiach ha salido a enmendar a quien todavía es la líder del proyecto Sumar, pero ya ha anunciado su retirada. “Yo no creo de ninguna de las maneras que los votantes de Junts sean racistas. Tampoco creo que lo sean los militantes, los simpatizantes ni los dirigentes”, ha asegurado la líder de los Comuns en el Parlament, una cámara donde los choques de su partido con los diputados de Junts están a la orden del día. Eso sí, después de corregir la polémica afirmación de Díaz, Albiach ha apuntado que Junts, “en su competición electoral y presionado mediáticamente por Aliança Catalana, a quien las encuestas dan muy buenos resultados”, “se está equivocando muchísimo” en algunos posicionamientos en materia de inmigración y también en las cuestiones de vivienda. Cabe recordar que el partido de Carles Puigdemont había negociado la delegación de estas competencias, pero Podemos, también acusando al partido de Puigdemont de racismo, lo impidió.
“No les quiero soltar la mano porque son necesarios”
Albiach no ha ocultado su rechazo a diferentes posicionamientos de Junts per Catalunya, pero ha asegurado que, a pesar de ello, es importante trabajar con el partido de Puigdemont, recordando que sus siete diputados en Madrid votaron a favor de la investidura de Sánchez después de una larga negociación y a pesar de que ahora este apoyo parlamentario también se haya esfumado. “Yo tengo diferencias abismales con Junts, pero hay un tema de estrategia: no les quiero soltar la mano porque son necesarios para la transformación”, ha resumido la valenciana. Con sus palabras, Yolanda Díaz consiguió el efecto contrario, ya que Junts ha roto las relaciones con Sumar, “hartos” de ser tildados de “racistas” y asegurando que ya no quieren saber nada de la formación. Todo ello, con el decreto de vivienda y de los alquileres que Sumar ha llevado al Congreso y que Junts ya ha advertido que votará en contra. Ahora, esta decisión parece aún más irreversible.
Al día siguiente de que estallara la polémica, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ha explicado que esta ruptura de relaciones implica “no hablar” en la sede parlamentaria: “Hasta ahora había una relación entre los partidos, hablar y todo eso (…), pero creo que ahora es importante plantarse en estos temas”, ha afirmado en Catalunya Ràdio, hablando de un “insulto gratuito”.