"Un gobierno democrático es el único en el que los que votan por un impuesto pueden escapar a la obligación de pagar."

 Alexis de Tocqueville

 

 

No conozco a nadie que, teniendo la obligación de hacer la declaración de IRPF, tenga el cuajo de no hacerla. Más que nada porque es un suicidio asistido por los implacables métodos de detección de la AEAT, que hasta se han ampliado a la IA y a la revisión de las publicaciones en redes sociales y cualquier otro ámbito digital. No hay forma de que no te pillen si te escaqueas; cosa distinta es intentar bajar el montante, aunque normalmente también te pillan. Pues bien, hay una persona que lo hizo sin consecuencias: Julito Martínez, el presunto testaferro de Zapatero, dejó de presentar su declaración durante cuatro ejercicios entre 2020 y 2023. Con todo el morro. Siendo que además se pagaba un sueldo como administrador de empresa de 50.218 euros con unas retenciones de 12.554. ¿Cómo un tipo con retenciones pudo escapar sin presentar su declaración? A la par, pagaba, por un piso en Diego de León, la nada ridícula cifra de 60.000 € al año, pero tenía las cuentas secas o más bien ¡no tenía cuentas! ¿Cómo Hacienda no lo detectó?

Julito Martínez y José Luis Rodríguez Zapatero parecen haber tenido la insólita habilidad de lograr pasar bajo el radar todopoderoso de Hacienda. Increíble pero cierto. De ahí a que se haya producido de forma mágica o inocente, hay un abismo, por mucho que la ya exdirectora de la AEAT, Soledad Fernández, dijera el lunes en el Senado: "Ha sido un error que lamento profundamente". ¿Conocen a alguien que haya sufrido un error de Hacienda a su favor? Pues ya lo tienen, para que nunca digan que no oyeron tal cosa.

Las sospechas son tan evidentes que se acumulan ante la vista perpleja de los millones de contribuyentes que acaban de ser asaeteados. Sí, también para pagar casi medio millón de euros en campañas absurdas con chándales carcelarios, como si la democracia —así, con todas las letras— no fuera un ejercicio que se muestra con el ejemplo, la decencia y la institucionalidad. A eso también fue su dinero y el mío, a eso y a los 12 millones mal empleados en la lucha contra la violencia de género, a los posibles 250 casos de malversación en esos casos que han detectado las feministas, a las putas de Ábalos y a saber a cuántas cosas más. Eso, para cuando les digan que los impuestos son para el estado del bienestar, lo cual sería plausible, no olviden que también son para el bienestar de algunos. El dinero de Julito, en cambio, no se dilapidó, que ya es suerte.

Ya decía el propio Julito que nunca pudo imaginar que un expresidente del Gobierno fuera imputado "y menos Zapatero, pensé que se libraría de esto". ¡Qué no sabría el tipo para que le saliera una frase así del alma! Porque no podía querer decir sino que los expresidentes son inescrutables, y más este, Zapatero, que se había convertido en el mayor apoyo político y puede que empresarial del gobierno que mandaba. ¿La Agencia Tributaria de quién depende? Pues eso, de la cheerleader María Jesús, la de los findes en Almería con Vicente Fernández, el expresidente de la SEPI, a la sazón pareja de Leire Díez. Con estos mimbres, ¿cómo no pensar en la infiltración interesada dentro de la Agencia Tributaria?

Pero hay más. Zapatero es, sin duda, un PEP. No se trata de una mascota, sino de politically exposed person, una denominación de personas de especial vigilancia para el Sepblac por motivos de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Lo es él, como todos los cargos públicos relevantes, los altos magistrados, los diplomáticos y todas las personas que, por razón de su cargo, podrían tener facilidades mayores para incurrir en estas conductas y también sus familiares. Espero que no hayan tenido el gusto de estar en esta lista en la que la inclusión, por cierto, nadie te la comunica. Lo acabas sabiendo porque cualquier operación de crédito o liquidación de hipoteca u otras muchas cosas que pretendas hacer con tus cuentas requieren de una documentación inusitada y porque tu bancario de referencia te acaba diciendo que, al meter tus datos para hacerla, "le salen avisos raros". Pues parece que a los bancos de Zapatero, no. Y es que la UDEF detectó que ZP había cancelado una hipoteca de medio millón de euros de forma anticipada en menos de un año y desde una cuenta de su esposa. Es una de las cuestiones que se vigilan a los PEP y que está judicializada ahora, pero que parece no haber investigado nadie cuando sucedió.

Creo que urge investigar lo que ha sucedido en la Agencia Tributaria bajo el mandato del actual Gobierno

O tengan los informes que en febrero la Organización Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) emitió alertando a los jueces sobre un presunto entramado de blanqueo de capitales y tráfico de influencias relacionado con el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y sobre la extraña insolvencia de Julito, que controlaba mientras varias empresas y, tras conocer la noticia, esta también pasó bajo el radar de Hacienda, que no ha abierto investigación tributaria a ZP hasta junio, y eso arrastrando los pies, como arrastrando los pies se han personado como perjudicados en la causa de las joyas árabes, solo cuando el juez los ha instado a que lo hicieran.

Por todo esto, por las mayores recaudaciones de la historia, por el sacrificio que desde la gestión de tributos se nos pide a todo quisque, por la infiltración descarada de este Gobierno en todo tipo de instituciones sagradas, por la honorabilidad de los inspectores y trabajadores, por la restitución de la necesaria confianza del contribuyente en una agencia con prácticas poco respetuosas con los derechos del ciudadano, creo que urge investigar lo que ha sucedido en la Agencia Tributaria bajo el mandato del actual Gobierno. Porque lo mismo que los inspectores, cuando los consultas, te dicen que del cruce informático para inspeccionar solo se puede salir por decisión de la directora general, hay que suponer que también se pudo entrar por una orden suya y no son pocos los que sospechan que estos casos se han producido.

Lo han tocado todo y no para bien. Restaurarlo llevará tiempo y esfuerzo porque el ciudadano ya duda de todo y no sabe en qué puede confiar. Y lo de los dineros es sagrado y hay que aclararlo.