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Por sus obras los conoceréis, dice el Evangelio. Y a los papas de Roma por sus viajes los reconoceréis, nos susurra la intuición. El papa León en Francia está desplegando muy elegantemente, y con contundencia, todo su programa. Como si hubiera elegido Francia para ser del todo él (fuera de su hábitat romano). Si en otros viajes ha ido dejando pistas, o ha puesto acentos más gruesos en algunos aspectos, Francia parece haber sido escogida para todo y más. Lo está repasando punto por punto, tocando todos los temas posibles, incluso los delicados. Debe ser la grandeur o la fortaleza de un territorio que ha sido determinante para la historia, no solo por los derechos humanos o por sus imperios. En este viaje está dando material para pensar a todos: mensajes para los ateos, para los cristianos de otras confesiones, para los católicos, para los conversos, para los alejados, para los simpatizantes. También para los que ignoran la religión y les produce urticaria. Para los gobernantes franceses, pero también para los de todo el mundo. No en vano ha pronunciado discursos en francés, hasta ahora la lengua vehicular de la diplomacia.

De todas las palabras que el Papa ha pronunciado en su periplo francés, el discurso en la UNESCO reviste fuerza porque ha sido diáfano y escueto, al grano: "Ciertamente, sin la verdad, el lenguaje queda sometido a la lógica de la violencia y a la voluntad arbitraria de los poderosos. Así, se excluye a los otros en nombre de la ganancia, y se mata a inocentes en nombre de la libertad. En lugar de respetar la ley, quienes están en el poder la invocan cuando les conviene y la ignoran cuando les limita, tratando incluso la misma justicia como si fuera una mercancía que se puede comprar y vender. Si comprendemos que la corrupción de la ley comienza con la corrupción del corazón, podemos reconocer cómo toda ciencia corre el riesgo de perder su sentido propio cuando se practica al margen de la ética, dejando así de servir y de reflejar la dignidad humana". En un entorno mucho más pequeño y simple, y delante de religiosas que se dedican a acompañar e integrar personas en la Maison Bakhita, ha vuelto a decir una frase que le gusta especialmente: "Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; nadie es tan rico que no tenga nada que recibir".

El Papa ha querido felicitar a los franceses en su visita al país y ha tomado los valores republicanos de la libertad, la fraternidad y la igualdad para dirigirse a ellos: "Que Francia, fiel a sus valores, marque la estela de una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribución a favor de la paz. Que su libertad crezca sin cesar en la búsqueda del bien común. Que su fraternidad abrace a toda la humanidad. Y que la igualdad a la que aspiran se establezca siempre sobre los fundamentos de la justicia y de la caridad, sin suprimir las diferencias entre las personas, sino haciéndolas fructificar armoniosamente en beneficio de toda la sociedad".

Un Papa que se expande, a pleno pulmón, en una Francia que lo ha acogido mucho mejor que muchos pronósticos

León XIV ha hablado de detener la carrera de armamentos, ha denunciado las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos y la oferta de una muerte programada, todo ello "derivas de la ciencia y de la tecnología". La alusión directa a la eutanasia llega dos meses después de que el parlamento francés aprobara lo que llaman derecho a ayudar a morir. 

El Papa se ha mostrado "maravillado" por el aumento de personas que reciben el bautismo en Francia, y lo ha calificado de acontecimientos "imprevistos". La mayoría de los nuevos católicos de Francia no son bebés, sino personas jóvenes y adultas. León ha dedicado tiempo a hacer brillar el nuevo catolicismo francés, desde la vertiente intelectual en el Instituto Católico de París, una institución capital de la ciudad, hasta tener detalles como recordar a san Dionisio y santa Genoveva, los patrones de la ciudad. El Papa, muy sutilmente, ha pedido a su gente que sean competentes y con un plus de humanidad formando a las personas que se acercan a la fe: "Hay que formar a los agentes pastorales no solo en la Biblia, la teología, la liturgia y la vida espiritual, sino también en las cualidades humanas, para que sepan orientar y acompañar a aquellas personas que tienen itinerarios vitales más complejos y menos lineales". 

Un Papa que se expande, a pleno pulmón, en una Francia que lo ha acogido mucho mejor que muchos pronósticos. Diarios como Le Monde han encabezado sus ediciones estos días con información monotemática minuto a minuto del viaje papal. La laicidad también sabe reconocer qué es noticia, y ciertamente León no es una nota a pie de página.