Lisboa, 29 de septiembre de 1864. Hace 180 años. Los representantes de los gobiernos portugués y español firmaban un acuerdo de delimitación territorial, llamado “Tratado de Lindes” que pretendía liquidar el conflicto secular de soberanía sobre una serie de pueblos a caballo de la frontera. Aquel acuerdo ponía fin a la independencia del Couto Misto, un pequeño país de 27 kilómetros cuadrados (equivalente a la quinta parte de la superficie de Andorra o a la extensión del término municipal de Badalona) formado por tres pueblos (Santiago, Meaus y Rubiás), que remontaba su existencia al siglo XII, coincidiendo con la proclamación de la primera independencia de Portugal (1143).
La anexión española de la “república” del Couto Misto (sin consultarlo a sus habitantes) se traduciría en la ruina del sistema económico de su sociedad (el comercio transfronterizo), y condenaría a su población a la emigración forzosa: muchas familias en aquel momento poblaban aquella pequeña y olvidada “república” la abandonarían para siempre y se perdería el testimonio de una rica cultura de negocio forjada y desarrollada durante siglos. Pero, ¿cómo y por qué había surgido la “república” de Couto Misto? Y, sobre todo, ¿cómo y de qué manera se había proyectado en el transcurso de los siglos y cómo había sido posible que, durante más de 700 años, conservara esta independencia?

¿Cómo nace el Couto Misto?
En 1143, Alfonso de Borgoña, conde-gobernador de la región situada entre el Miño y el Duero rompía su vinculación con el poder central de León y se producía la primera independencia de Portugal. En el trazado de la nueva frontera entre Galicia —que continuaría vinculada al reino de León— y el nuevo dominio independiente de Alfonso, el Couto Misto —situado sobre la nueva línea fronteriza— quedaría en los limbos del olvido por una superposición de jurisdicciones: las de las diócesis de Ourense (Galicia) y de Chaves (Portugal), y las de las oligarquías gallegas (que apoyaban al rey leonés), y portuguesas (que se habían alineado con la proclama independentista del conde Alfonso).
¿Cuál es el origen del topónimo “Couto Misto”?
Según la leyenda que ha trascendido el paso de los siglos, el topónimo Couto se referiría a Larouco, el dios celta que, a través de la lluvia, inseminaba la tierra. Esta tradición está fundamentada en el origen céltico de Galicia y del norte de Portugal, y en la práctica de su religión ancestral. Pero, en cambio, la investigación historiográfica revela que, en gallego medieval, el topónimo Couto significaba "abrigo" o "lugar protegido del viento", y Misto, el gentilicio que lo acompaña, ilustra claramente la naturaleza política y jurídica de aquella pequeña "república": entre los dominios diocesanos y aristocráticos gallegos y portugueses, y —posteriormente— entre los reinos de Portugal y de España.

¿Cómo se articulaba, políticamente, aquella "república"?
Durante sus siete siglos de su existencia, fue lo más parecido a una democracia representativa moderna. Cada tres años, los "cabezas de familia" de cada freguesia (parroquia) votaban al representante de cada una de las tres villas: los Homos d’Acordo. Estos negociaban y pactaban cuál de los tres ostentaría la presidencia: el Xuiz —una figura que reuniría los poderes político y judicial—. Las actas de la "república" del Couto Misto que documentaban este proceso electivo —desde las votaciones de los cabezas de familia hasta la elección de Xuiz— se guardaban en un arca de tres cerraduras (una llave por cada villa) como el armario del Consell de les Valls de Andorra.
¿Cómo se desplegaba el poder en aquella "república"?
Los Homos d’Acordo delegaban la función de orden público sobre una tercera figura: el Vigairo (Vicario), que era el equivalente al jefe de la policía. Este cargo era por elección y nombramiento de los Homos d’Acordo, y tenía una duración más corta: en algunas épocas se les relevaba mensualmente. El Vigairo era el responsable de detener a los malhechores que delinquían, tanto los naturales del Couto como los extranjeros. Ahora bien, la falta de una mazmorra permanente, obligaba al poder del Couto a recluir a los condenados en prisiones extranjeras: las de los castillos de los condes gallegos de Monterrei y los duques portugueses de Braganza, a cambio de una pequeña contribución por este "servicio".

La bandera del Couto Misto: los colores celtas
La bandera del Couto Misto estaba formada por dos mitades blanca y azul en vertical: los colores históricos del mundo celta. Y esto indica que su población echaba las raíces en la etnia y en la cultura celtas que, hacia el 1000 a.C. había articulado las primeras sociedades del cuadrante noroccidental peninsular. Pero, más adelante y durante el proceso de formación de los dominios medievales de aquel cuadrante (Asturias, Galicia, León, Portugal, entre los siglos VIII y XII), los habitantes del Couto se sentirían desprotegidos por el poder y amenazados por el bandolerismo baronial. Y la bandera simbolizaría la existencia de un poder propio capaz de defender a sus habitantes de las amenazas externas.
¿Cómo se desarrolló la actividad económica en el Couto Misto?
A finales del siglo XVIII, el conde de Floridablanca, ministro del rey Carlos III, dejaría escrito que los habitantes del Couto Misto eran "independientes de las dos coronas —la portuguesa y la española— son feroces asesinos, contrabandistas, y receptores y auxiliadores de todo malfactor que se refugia en ellos". Y en la misma época, Francisco de Almada, gobernador de la provincia portuguesa de Braga (que limitaba al sur con el Couto) dejaría escrito, también, que "a independència que se ten arrogado, cultivan e venden tabaco" (se han arrogado su independencia y cultivan y venden tabaco —se entendía que sin autorización de los estancos estatales portugués y español—).

¿Qué otras actividades económicas se desarrollaron en el Couto Misto?
Además, los habitantes del Couto Misto habían convertido el camino que atravesaba de este a oeste el territorio —el Caminho Privilexiado— en un hormiguero de contrabandistas y compradores. En el transcurso de aquel camino se vendía y se compraba azúcar, jabón, medicamentos y calzados, que los habitantes del Couto Misto importaban "discretamente" de un lado y del otro de la frontera en función de la demanda y del precio a un lado y al otro y que, naturalmente, rendían unos excelentes beneficios al conjunto de aquella pequeña sociedad. Y, también, se dedicaban, como una actividad complementaria a dar cobijo a perseguidos por las justicias portuguesa y española.
¿Qué pasó con el Couto Misto después de la anexión española?
Con la firma del tratado de 1864, se arruinó un sistema tradicional que, durante siete siglos, había convertido una tierra pobre en una pequeña meca comercial. La "ruina española" impulsó buena parte de sus habitantes hacia la emigración, y algunos se dirigieron a Nueva York, se establecieron allí y crearon negocios florecientes. En la actualidad, el territorio de aquella antigua "república" no llega a los 500 habitantes (menos de la mitad que el día en que entró en vigor el Tratado de Lindes), la inmensa mayoría personas de edad muy avanzada. Es lo que resta del Couto Misto, aquella "república" que habría podido ser "la Andorra de Galicia".