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En el Vaticano también se practica taekwondo, ciclismo, pádel, atletismo o juegan a fútbol. La entidad Athletica Vaticana es una organización deportiva asociada a la Ciudad del Vaticano que nació como club de atletismo de la ciudad Estado, y es la primera federación deportiva oficial del Vaticano. Está afiliada a la Federación Italiana de Atletismo. Eran días antes de la pandemia cuando se presentó oficialmente, el 10 de enero de 2019 con 60 miembros acreditados iniciales, incluyendo guardias suizos, monjas, presbíteros, trabajadores de los museos, personal de mantenimiento y dos migrantes africanos de religión musulmana como miembros de honor.

La Ciudad del Vaticano todavía no cumple los requisitos para competir en los Juegos Olímpicos, ya que para hacerlo necesita estar afiliada a los órganos de gobierno de al menos cinco deportes olímpicos y constituir un Comité Olímpico Nacional. Los Juegos del Mediterráneo que se han celebrado en Italia, en Taranto, han contado con cuatro atletas de la asociación que han representado a la Santa Sede en disciplinas como el pádel, la esgrima y el ciclismo. Esta participación fue aprobada por unanimidad por los 26 países integrantes. Una delegación de Athletica Vaticana se reunió con el papa León XIV hace pocos días, a quien entregaron una raqueta de pádel y una camiseta de ciclismo. El pontífice, él mismo una persona deportista, animó a los deportistas a promover la paz y la fraternidad a través del deporte. También varios atletas han participado en el Paris Églises Tour, una carrera que podríamos importar a Catalunya: es una carrera solidaria y espiritual de 10 kilómetros en París recorriendo diez iglesias de la capital francesa. Dentro de Athletica Vaticana hay ciclismo y taekwondo, y forman parte de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y del World Taekwondo. En cuanto a pádel, están afiliados a la Federación Internacional de Pádel y desde marzo de 2023, la organización incluye equipos de críquet y de deportes paralímpicos, con planes de futuro para incorporar la esgrima, el baloncesto y potencialmente el fútbol.

En los encuentros con la asociación, se suele remarcar que la mayor belleza del deporte radica en "ir al ritmo de quienes tienen un ritmo diferente", una visión muy sinodal de la vida, fomentando que corran y entrenen juntos como comunidad en lugar de buscar el individualismo

El primer podio fue siciliano: El presbítero Don Vincenzo Puccio ganó una medalla de plata en la Maratón de Messina. En 2022, Sara Carnicelli representó a la Ciudad del Vaticano de manera no puntuable en los Juegos del Mediterráneo en Argelia. Más tarde el mismo año, Rien Schuurhuis se convirtió en el primer atleta del Vaticano en competir de manera puntuable en un campeonato internacional durante el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta de la UCI. Un equipo de cinco atletas representó al Vaticano en el Campeonato de los Pequeños Estados de Europa de 2024 en Gibraltar, donde el corredor de vallas Giuseppe Zapparata ganó una medalla de bronce. La organización utiliza una reproducción del escudo de armas del Vaticano (las dos llaves y la tiara papal) como símbolo. Sus uniformes combinan los colores azul, amarillo y blanco, y los suministra la firma italiana Erreà.

Durante una recepción a deportistas olímpicos organizada junto con la entidad, el papa León XIV jugó a quitarle la medalla del cuello a un atleta italiano de manera espontánea mientras sonreía. El Papa siempre que puede usa metáforas deportistas. Los pontificios recurren a menudo al fútbol y al running del club para recordar que "no somos islas". En los encuentros con la asociación, se suele remarcar que la mayor belleza del deporte radica en "ir al ritmo de quienes tienen un ritmo diferente", una visión muy sinodal de la vida, fomentando que corran y entrenen juntos como comunidad en lugar de buscar el individualismo. Una de las dinámicas nacidas de las peticiones pontificias es la de integrar la solidaridad en el ADN del club. El Papa ha animado a los mismos atletas a organizar cenas benéficas en el Palazzo Migliori (la residencia vaticana para personas sin hogar), donde los deportistas se sientan a cenar en la misma mesa compartiendo anécdotas.