Siempre se ha pensado que un coche que duerme en un parking o en un garaje se conserva mejor, pero esto no tiene por qué ser necesariamente así. Hay otros factores que influyen y que no siempre se tienen en cuenta, pero que influyen claramente en la conservación en perfecto estado de nuestro vehículo, sobre todo, en zonas más sensibles como el motor. Así que hay que asegurarse bien, y valorar si es mejor dejarlo en la calle en algunas ocasiones.
Por ejemplo, si detectamos que nuestra plaza de aparcamiento tiene mucha humedad. Un garaje o parking mal ventilado favorece la corrosión de los bajos, los frenos, el tubo de escape y los componentes metálicos, unas reparaciones que no son precisamente baratas. Asimismo, tampoco es recomendable meter el coche en un parking cerrado si acaba de llover o si lo acabas de limpiar y todavía está mojado, pues el agua tarda más en secarse, favoreciendo la condensación.
También afecta el hecho de que haya poca ventilación en el parking, ya que si lo tienes aparcado durante mucho tiempo, la falta de circulación del aire favorece la aparición de moho en el interior y acelera el deterioro de algunos materiales. Lógicamente, no necesitamos mencionar todos los puntos a favor de tener una plaza de aparcamiento cerrado, pero también hay que recordar lo negativo en ocasiones, ya que no siempre es lo más aconsejable.