Los expertos confirman que financiar un Volkswagen hará que lo pagues como si fuera un Mercedes

Muchos compradores llegan al concesionario convencidos de que financiar el coche es la forma más sencilla de acceder a un vehículo nuevo. Las cuotas mensuales parecen asumibles. La entrada suele ser reducida. Y la oferta resulta atractiva a primera vista. Sin embargo, los expertos recuerdan que fijarse únicamente en la cuota puede llevar a una sorpresa desagradable cuando se calcula el coste total de la operación.

El problema no está en Volkswagen. Tampoco en una marca concreta. La clave se encuentra en las fórmulas de financiación flexible que utilizan muchos fabricantes. Estas fórmulas permiten reducir las mensualidades durante los primeros años, pero esconden una importante cuota final que puede elevar notablemente el precio real del vehículo.

La trampa de los precios financiados

A ello hay que sumar unos tipos de interés que en muchos casos superan el 8% o incluso el 10% TAE. También aparecen comisiones de apertura, seguros vinculados y otros costes asociados. Todo ello incrementa el importe financiado y provoca que el comprador termine pagando bastante más dinero del que imaginaba inicialmente.

Concesionario MG Burgos. ON ECONOMIA
Concesionario MG Burgos. ON ECONOMIA

Los ejemplos son muy reveladores. Un Volkswagen Golf con un precio cercano a los 28.135 euros al contado o financiados, puede acabar superando los 33.400 euros una vez sumados intereses y gastos financieros. La diferencia no parece exagerada al observar la cuota mensual, pero sí resulta significativa cuando se analiza el desembolso final.

La situación se repite en otros modelos de la gama. Un Volkswagen Tiguan con un precio de 36.815 euros puede terminar costando alrededor de 43.133 euros financiado. En el caso del Volkswagen T-Roc, el salto también es importante. Pasa de 29.744 euros a más de 35.600 euros tras completar el contrato de financiación. Una tendencia que podemos encontrar en cualquier marca: Renault, Peugeot, Nissan y hasta Dacia.

Conviene revisar siempre la letra pequeña

Es precisamente ahí donde algunos especialistas establecen la comparación con marcas premium. Cuando se añaden miles de euros en intereses y gastos financieros, el precio final de determinados modelos empieza a acercarse al de algunos modelos básicos de Mercedes-Benz. No significa que ambos coches cuesten lo mismo inicialmente, sino que el sobrecoste de la financiación reduce parte de la diferencia existente entre ambos fabricantes.

Por este motivo, las asociaciones de consumidores recomiendan estudiar siempre el coste total de la operación y no únicamente la cuota mensual. También aconsejan comparar las ofertas de las financieras de marca con las de bancos tradicionales. En muchos casos, un préstamo externo puede resultar más económico y transparente. Antes de firmar, conviene revisar la TAE, la cuota final y todos los gastos asociados. Solo así se puede saber cuánto costará realmente el coche.