Cargando...

La diplomacia se ha reactivado esta semana en torno a la guerra de Ucrania, pero los movimientos sobre la mesa no garantizan que la paz esté más cerca. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha mostrado dispuesto a congelar el frente actual para abrir la puerta a un alto el fuego. Vladímir Putin, el presidente ruso, ha aceptado reanudar las conversaciones trilaterales con Washington y Kyiv, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha dejado abierta la posibilidad de un encuentro con los presidentes ruso y chino, sin el líder ucraniano. Más que un avance decisivo, los movimientos reflejan una disputa sobre quién fijará las condiciones para acabar la guerra. 

¿Zelenski podría ceder territorio?

El miércoles, en una entrevista en Fox News, el presidente ucraniano afirmó que aceptaría congelar los combates a lo largo de las líneas actuales. Lo presentó como una vía realista para detener las muertes e iniciar negociaciones, siempre que después Ucrania obtenga garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa. La propuesta no implica reconocer como rusos los territorios ocupados ni renunciar jurídicamente a recuperarlos. Kyiv quiere separar, por lo tanto, el cese de las hostilidades de la resolución definitiva de las fronteras, según destaca el diario ucraniano Ukrainska Pravda.

EFE

La concesión es significativa porque Moscú ha defendido que Ucrania debería ceder todo el Donbás, incluidas zonas que las fuerzas rusas no han conseguido conquistar. Congelar el frente dejaría a Rusia con el control de territorios ocupados, al menos provisionalmente, pero evitaría que esta situación se convirtiera automáticamente en una frontera reconocida. El gran interrogante es quién garantizaría que el cese del fuego no fuera solo una pausa antes de una nueva ofensiva.

Putin no renuncia a los objetivos

La reunión del miércoles en San Petersburgo entre Putin y Steve Witkoff, enviado especial de Trump, ha permitido reactivar la posibilidad de conversaciones trilaterales con Ucrania, previstas a escala técnica en Abu Dabi a mediados de noviembre. Pero el Kremlin no ha anunciado ninguna renuncia a sus exigencias territoriales. Paralelamente, los ataques rusos contra Kyiv han continuado. Zelenski ha interpretado los bombardeos posteriores a las conversaciones como una prueba de que la posición de Moscú no ha cambiado. 

Además, Washington ha aliviado las restricciones a las exportaciones rusas de diésel, en una operación que la Administración Trump presenta como una manera de favorecer el suministro energético e incentivar a Putin a negociar. Para Moscú, el acuerdo también representa ingresos y una oportunidad para recuperar relaciones económicas con Estados Unidos. El riesgo para Ucrania es que Rusia obtenga beneficios antes de haber hecho concesiones equivalentes.

Ucrania, al margen de una cumbre

El Kremlin ha confirmado que se ha planteado un posible encuentro entre Putin, Trump y Xi Jinping al margen de la cumbre de la APEC, prevista en China en noviembre. No hay ningún acuerdo cerrado sobre la reunión ni sobre la agenda. La idea, sin embargo, ha encendido las alarmas en Kyiv: el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiha, ha advertido que una cumbre entre Rusia, Estados Unidos y China sin Ucrania podría animar a Putin a prolongar la guerra.

EFE

Para Putin, este formato elevaría a Rusia al nivel de las grandes potencias y le permitiría negociar sobre Ucrania con actores que tienen capacidad de influir en ella, pero sin Kyiv en la mesa. Para Xi, sería una oportunidad para reforzar el papel diplomático de China. Trump, a su vez, podría presentar cualquier avance como una victoria negociadora. Pero un acuerdo entre potencias no podría garantizar una paz estable si Ucrania no aceptara las condiciones.

¿Dónde queda Europa?

La semana también ha evidenciado la dependencia militar ucraniana de Washington, desde la información de inteligencia hasta los sistemas de comunicaciones militares Starshield. Las restricciones denunciadas por Kyiv han alimentado las dudas sobre la continuidad del apoyo norteamericano. Europa deberá decidir si refuerza la ayuda militar y las garantías de seguridad o si acepta un proceso negociador en el que su influencia sea limitada.

De momento, Putin ha conseguido volver a negociar sin abandonar públicamente sus objetivos, mientras Zelenski intenta evitar que el cese del fuego se convierta en una capitulación. La distancia entre ambos sigue siendo enorme. Habrá que ver quién estará dispuesto a asumir los costes de un acuerdo y quién tendrá suficientes garantías para que la guerra no vuelva a empezar.