Segundo acercamiento en una semana. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha vuelto a poner al líder norcoreano, Kim Jong-un, en el centro de su diplomacia. Trump ha difundido este martes en Truth Social una fotografía —o un meme— de Kim Jong-un rodeado de militares y con un teléfono en la mano, en un nuevo guiño al dirigente con quien protagonizó una insólita diplomacia personal durante su primer mandato.
La imagen llega después de que Trump asegurara que Kim ha respondido a su propuesta de reanudar el contacto. El presidente estadounidense no ha explicado públicamente el contenido de la respuesta, pero ha afirmado que entre ambos hay "entendimiento" y ha insistido en la buena relación que mantienen.
Трамп опубликовал фото Ким Чен Ына с телефоном. Это произошло после предложенных американским лидером переговоров.
— ТАСС (@tass_agency) August 18, 2026
Ранее американский президент заявил, что лидер КНДР ответил на инициативу провести переговоры:https://t.co/XTVk0ep6zj pic.twitter.com/KGyW1WyohF
El gesto político de Trump
La fotografía, sin embargo, no demuestra que haya habido una conversación telefónica entre los dos dirigentes. Trump no ha precisado cuándo se hizo ni si corresponde a algún contacto reciente con Pyongyang. La publicación es, por lo tanto, sobre todo un gesto político y comunicativo: recuperar la imagen de la relación personal con Kim como vía para intentar reabrir una negociación.
La aproximación coincide con una decisión que ha generado inquietud en Seúl. Trump ha ordenado reducir "sustancialmente" las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, las Ulchi Freedom Shield, que han comenzado esta semana. Los ejercicios son una de las principales demostraciones de coordinación militar entre Washington y Seúl.
Trump ha justificado la decisión por varios motivos, entre ellos el coste de las maniobras y su relación con Kim, a quien ha calificado de "respetuoso" con Estados Unidos. El presidente también ha criticado a Corea del Sur por no haber dado suficiente apoyo a Washington durante la guerra con Irán.
Para Pyongyang, las maniobras militares estadounidenses y surcoreanas son desde hace décadas una amenaza y un supuesto ensayo de invasión. La reducción ordenada por Trump responde, por lo tanto, a una de las demandas tradicionales del régimen norcoreano.
El contexto actual, muy diferente
Pero el contexto es muy diferente del de 2018, cuando Trump y Kim iniciaron una diplomacia personal sin precedentes que los llevó a dos cumbres. Aquel proceso acabó sin acuerdo sobre la desnuclearización de Corea del Norte. Desde entonces, Pyongyang ha reforzado su arsenal nuclear y ha profundizado las relaciones con Rusia.
Esta nueva realidad puede complicar los cálculos de Washington. Corea del Norte llega ahora a cualquier eventual negociación con más capacidad militar y con menos dependencia de los incentivos económicos que Estados Unidos podían ofrecer en el pasado. La alianza con Moscú ha proporcionado al régimen de Kim dinero, tecnología y experiencia militar a cambio de tropas y armamento para la guerra de Ucrania.
El principal obstáculo sigue siendo el mismo: Washington ha defendido la desnuclearización de Corea del Norte, mientras que Kim considera su arsenal nuclear una garantía esencial para la supervivencia del régimen. Trump vuelve a apostar por la química personal. Una fotografía, un guiño y una oferta de diálogo: tres gestos que intentan resucitar una diplomacia que ya fracasó una vez.
