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La tensión militar aumenta en dos escenarios marítimos de gran importancia estratégica. China ha desplegado más de un centenar de buques de guerra y de la Guardia Costera en el Pacífico occidental, en una operación que incrementa la presión sobre Taiwán. Paralelamente, en el mar Negro, una sucesión de ataques contra embarcaciones comerciales cerca de Rumanía y Bulgaria ha llevado a la OTAN a reforzar los dispositivos de vigilancia de su flanco oriental. Los dos episodios sitúan la seguridad marítima en el centro de las tensiones que protagonizan Pekín y Moscú con sus respectivos adversarios.

La actividad militar china ha ido acompañada de un fuerte incremento de las operaciones aéreas alrededor de Taiwán. El Ministerio de Defensa de la isla ha detectado 49 aeronaves del Ejército Popular de Liberación en solo 24 horas, el registro diario más elevado de 2026. Durante los tres primeros días de noviembre, la cifra ya llegaba a los 122 aparatos, más de la mitad de los contabilizados durante todo octubre. Mientras tanto, en el mar Negro, nueve buques mercantes fueron atacados a lo largo de octubre en aguas próximas a Rumanía y Bulgaria, dos Estados miembros de la OTAN.

Pekín amplía su presencia militar alrededor de Taiwán

El secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, ha denunciado que la flota china se concentra principalmente al este de la isla y en el mar de la China Meridional. En la operación participan unidades de tres de los cinco comandos regionales del ejército chino, junto con el grupo de combate del portaaviones Liaoning, que opera en el mar de Filipinas. La marina china ya había anunciado el 14 de octubre el envío de este portaaviones al Pacífico occidental para participar en maniobras destinadas a mejorar la preparación de sus fuerzas en condiciones de combate real.

Pekín sostiene que estos ejercicios no van dirigidos contra ningún país ni objetivo específico, pero las autoridades taiwanesas denuncian una intensificación de la intimidación militar. "No provocaremos, pero no nos doblegaremos ante ninguna presión", ha advertido Joseph Wu. El despliegue coincide con las discrepancias persistentes sobre el futuro de Taiwán, que China considera parte de su territorio y sobre el cual no descarta utilizar la fuerza para conseguir la reunificación. El gobierno taiwanés rechaza esta pretensión y defiende que solo los 23 millones de habitantes de la isla pueden decidir su futuro político.

La OTAN responde a los ataques contra mercantes en el mar Negro

A miles de kilómetros de distancia, la OTAN afronta otro foco de tensión a raíz de los ataques a embarcaciones comerciales en las proximidades de Rumanía y Bulgaria. El 20 de octubre, después de siete incidentes, la Alianza anunció el despliegue de aviones de patrulla marítima, radares y drones para reforzar la vigilancia. Tres días después, otro barco de carga fue atacado cerca de las aguas territoriales rumanas y, la semana pasada, un portacontenedores griego fue hundido por drones navales en la zona económica exclusiva de Bulgaria. Aunque no se ha acreditado oficialmente la autoría de todos los ataques, analistas militares consultados por Reuters apuntan a Rusia. Moscú niega haber atacado a los países vecinos de Ucrania y acusa a los gobiernos europeos de alimentar el conflicto con el envío de armamento a Kiev.

El aumento de la inseguridad marítima también afecta directamente al comercio regional. Según Ambrey Analytics, Rusia y Ucrania atacaron un total de 317 buques mercantes y otras embarcaciones en el mar Negro y en el mar de Azov entre mayo y octubre, frente a los 74 del semestre anterior. En este contexto, Rumanía, Bulgaria y Turquía han acordado intensificar el intercambio de información y los mecanismos de alerta temprana. Ankara también promueve un alto el fuego marítimo limitado para proteger la navegación comercial, una iniciativa que Moscú rechaza porque considera que podría favorecer la reorganización militar y logística de Ucrania.