Barcelona se ha convertido este sábado en base del antitrampismo global —eminentemente latinoamericano—, promovido en el marco de la IV reunión en defensa de la democracia que ha auspiciado el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, durante dos días en Fira Gran Via. Una decena de jefes de Estado y de Gobierno de izquierdas, entre ellos algunos de los principales del ámbito latinoamericano, han aprovechado la cita para enviar dardos contra lo que representa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Uno de los líderes más destacados que ha participado en el encuentro, el presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, —que ayer se encontró con Salvador Illa— ha afirmado que "ningún presidente de ningún país del mundo, por grande que sea, tiene derecho a poner reglas a otros países". Da Silva ha instado al Consejo de Seguridad de la ONU a reunirse para cambiar el comportamiento de Trump: "Los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU deben reunirse para cambiar su comportamiento". Con esto quería decir que "no podemos despertar cada día por la mañana e ir a dormir por la noche siempre con un tuit de un presidente amenazando al mundo, declarando la guerra", ha dicho.

Da Silva también ha advertido del peligro que supone la "falta de respeto" a la ONU y a la armonía de los países, y ha descrito a la ONU como un instrumento muy valioso si funciona bien. Después ha pedido que no permanezca en silencio ante los actuales conflictos y que se convoquen reuniones extraordinarias. "La ONU, que tuvo fuerza para crear el Estado de Israel, no tiene fuerza ni siquiera para mantener el Estado palestino", ha lamentado Lula da Silva. Ha añadido que el mundo no necesita guerras y ha apostado por el multilateralismo.

Las críticas de Petro

También ha emitido críticas el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aunque de forma más modesta, teniendo en cuenta que recientemente visitó a Trump en la Casa Blanca. A Petro le han preguntado si considera la cumbre de Barcelona anti-Donald Trump, y ha contestado que es un encuentro "por una alternativa al mundo, no contra", y ha descrito la reunión como un faro en medio de la confusión y de la equivocación del actual desorden global peligroso para toda la humanidad.

Otros líderes mundiales, como la presidenta electa de Irlanda, Catherine Connolly, han hecho proclamas contra la guerra de Trump. Connolly ha pedido que no se normalice la guerra, los desplazamientos masivos y las muertes: "Es algo que necesitamos mirar y examinar" y ha añadido que defenderá esta visión a favor de la paz en todos los foros. La líder irlandesa ha añadido que el título de la cumbre, "En defensa de la democracia", es una muestra del momento actual y ha advertido que la situación es "sin duda peligrosa" para la democracia. También ha hablado el vicecanciller de Austria, Andreas Babler, que ha apostado por construir una alianza de la razón, que se preocupe por valores diplomáticos, por la ley internacional y la cooperación multilateral.