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Nunca, desde que Brasil celebra elecciones presidenciales a dos vueltas, un candidato había conseguido perder la primera y acabar ganando la segunda. Luiz Inácio Lula da Silva ha roto esta barrera histórica, después de darle la vuelta en solo tres semanas a la desventaja de más de dos millones de votos que arrastraba ante Flávio Bolsonaro. Y detrás de esta remontada hay un protagonista inesperado que ha sido una de las piezas clave de la campaña: André Janones, un diputado de 42 años y antiguo cobrador de autobús que ha conseguido movilizar un ejército digital de más de diez millones de seguidores. Su jugada ha consistido en convertir WhatsApp en una gran plataforma de movilización electoral, capaz de disputar a la derecha el dominio de las redes sociales y dar un nuevo impulso a la candidatura de Lula.

Janones encontró la tecla justo cuando Lula más lo necesitaba. Después de la derrota del 4 de octubre, transformó un canal de WhatsApp que tenía unos 50.000 seguidores en el centro de operaciones de una ofensiva digital sin precedentes en la campaña. Lo bautizó como "Exército do Lula" y empezó a dirigir a miles de simpatizantes con instrucciones para difundir vídeos, multiplicar mensajes y reforzar la presencia del presidente en las redes. En solo tres días ya había superado los dos millones de seguidores; el 17 de octubre eran cinco millones y el día 23 ya llegaban a los diez millones. Este lunes, según los datos recogidos por la BBC, la cifra se encaramaba hasta los 10,8 millones. Una movilización que ha contribuido a transformar la campaña de Lula y que el propio presidente ha reconocido públicamente después de su victoria.

Las misiones del ejército digital que revolucionó la campaña

La estrategia de Janones no consistía simplemente en acumular seguidores. El diputado se convirtió en el "general" de un ejército virtual al que asignaba misiones concretas para multiplicar la presencia de Lula en internet. Compartir vídeos, comentar publicaciones, difundir etiquetas en X, hacer búsquedas en Google o reclutar nuevos miembros eran algunas de las órdenes que distribuía a través del canal. Incluso pedía a los participantes que compartieran los contenidos antes de mirarlos, con el objetivo de favorecer su difusión mediante los algoritmos. Durante el debate presidencial del 18 de octubre, por ejemplo, promovió búsquedas en Google con expresiones negativas asociadas a Flávio Bolsonaro que acabaron situándose entre las tendencias de la plataforma. El impacto también se reflejó en su cuenta de Instagram, que pasó de 2,78 a 6,87 millones de seguidores entre la primera vuelta y el 23 de octubre, según los datos de SocialBlade recogidos por la BBC.

Pero el hombre que ha dirigido esta operación digital tiene una trayectoria alejada de los grandes aparatos políticos. Nacido en 1984 en Ituiutaba, en el estado de Minas Gerais, Janones trabajó como cobrador de autobuses mientras estudiaba Derecho gracias a una beca universitaria. Su salto a la popularidad llegó en 2018, cuando un vídeo de apoyo a una huelga de camioneros consiguió millones de visualizaciones y le ayudó a proyectarse políticamente. Aquel mismo año fue elegido diputado federal y, durante la pandemia, amplió su audiencia defendiendo las ayudas económicas de emergencia. En 2022 retiró su precandidatura presidencial para apoyar a Lula en las elecciones contra Jair Bolsonaro. Un año después publicó Janonismo Cultural, un libro en el que defendía una comunicación política basada en mensajes directos, vídeos breves y la disputa constante por la atención de los usuarios.

Un ejército de millones de seguidores, bajo la lupa de la justicia electoral

Su estrategia, sin embargo, también ha desencadenado una intensa batalla judicial. La candidatura de Flávio Bolsonaro denunció el "Ejército do Lula" ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), acusándolo de difundir desinformación y organizar campañas coordinadas contra el candidato. El 11 de octubre, el presidente del tribunal, Kassio Nunes Marques, ordenó suspender el canal, una decisión que fue revocada y que dio paso a nuevas resoluciones contradictorias. El canal pudo recuperar la actividad después de que la campaña de Lula lo registrara formalmente ante la justicia electoral. Un informe técnico del TSE no encontró, en los mensajes examinados entre el 2 y el 11 de octubre, las afirmaciones denunciadas por la oposición, aunque constató que algunas publicaciones anteriores habían sido eliminadas o modificadas, lo que dificultaba reconstruir todo el historial. Los técnicos también identificaron prácticas de movilización coordinada y amplificación de contenidos. Janones ha negado haber difundido noticias falsas.

A pesar de la controversia, Lula ha reconocido públicamente el papel de Janones en su reelección y lo ha situado entre los protagonistas de la campaña. Durante la celebración de la victoria, el domingo 25 de octubre, el presidente hizo subir al diputado a su lado, lo presentó como "nuestro general" y le agradeció el trabajo de levantar cada día la moral de sus seguidores. Además, anunció que "la comunicación digital ganará mucho espacio" durante el próximo mandato. El reconocimiento ha reforzado el protagonismo político de un diputado que hasta hace pocas semanas era una figura mucho menos conocida a escala nacional. Todavía no se ha concretado si tendrá alguna responsabilidad en el nuevo gobierno, pero la operación digital que ha impulsado ha situado a André Janones en el centro del debate sobre las nuevas formas de hacer campaña electoral en Brasil.