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Entre las diferentes exigencias que han llevado los estudiantes franceses a las calles en estas jornadas de movilizaciones históricas está que el gobierno de Emmanuel Macron escuche sus demandas y que ponga manos a la obra a los grandes problemas en el sistema educativo. Y una de sus quejas había sido la "sordera institucional". Denuncian haberse sentido ignorados por los dirigentes de la República, lamentando que el presidente y sus ministros no se los habían tomado en serio. Ahora, que ya hace días que están en las calles de todo el país e, incluso, han "tomado" la Bastilla, el Ejecutivo ha presentado lo que ha bautizado como Plan de Emergencia para intentar calmar sus ánimos y encontrar una salida al conflicto. Pero este ha caído en saco roto y los lycéens no tienen suficiente.  

3.024 profesores para calmar los ánimos

Édouard Geffray presentó este jueves el plan de emergencia del ejecutivo de Macron para intentar frenar la grave crisis en el sistema educativo francés. Hay que recordar que los estudiantes se quejan de la falta de profesores en las aulas (desde el inicio de curso hay alumnos que no han podido hacer determinadas asignaturas porque no se han cubierto bajas de docentes) y también de las ratios demasiado elevadas. Al mismo tiempo, levantan la voz contra el sistema de acceso a la universidad, las reformas pedagógicas y las condiciones de los centros, con falta de mantenimiento. A raíz de las protestas masivas en las calles, con miles de estudiantes reclamando mejoras, otra de las quejas ha sido la represión de la policía francesa contra los manifestantes. En este contexto, la medida estrella planteada por Geffray, la contratación de 3.024 profesores sustitutos, ha resultado insuficiente y casi ofensiva para los estudiantes movilizados.  

Estos 3.024 profesores son todos aquellos que, a estas alturas, se encontraban sin una plaza asignada y la idea del gobierno de Macron era enviarlos a los institutos a partir de este viernes para resolver una de las grandes quejas de los adolescentes. La cobertura será prioritaria para 144 centros que están en una situación "muy problemática" por la falta constante de docentes y también se ha planteado la creación de horas lectivas extraordinarias para recuperar las clases que se hayan perdido desde el inicio del curso y que hayan supuesto un perjuicio para los estudiantes.

Una propuesta reducida a humo  

El anuncio ha sido un arma de doble filo. "¿Dónde estaban estos 3.000 profesores durante todos estos meses mientras teníamos aulas vacías? Sacarse 3.000 docentes de la manga de un día para otro demuestra que o nos han estado mintiendo o es un puro anuncio de efecto sin garantías", se ha cuestionado Sabrine Kharbach, la portavoz del sindicato estudiantil Union Étudiant, tildando la situación de paradójica y criticando que hubiera miles de profesores sin movilizar, pero que, de la "noche a la mañana", el gobierno los pueda colocar en las aulas. El presidente de la Union Syndicale Lycéenne (SL), Ryad Rani ha tildado este plan de emergencias de Geffray de "humo", considerando que sus propuestas son solo un "golpe de efecto" para detener unas movilizaciones que han desbordado al gobierno y que no dan ni respuestas ni garantías reales a los estudiantes.