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La sede de las Naciones Unidas en Nueva York se prepara para acoger esta semana una nueva Asamblea General de la ONU, que reunirá a cientos de dirigentes y diplomáticos de todo el mundo. La cumbre llega en un momento especialmente complejo, marcado por varios conflictos armados, las tensiones entre grandes potencias, la guerra entre Israel y Palestina y el impacto creciente de la inteligencia artificial.

La Asamblea General tendrá como lema "Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos". El objetivo será abordar algunos de los principales retos internacionales y, a la vez, reforzar el papel de la organización en un contexto en que su capacidad de actuación es cada vez más cuestionada.

Las reuniones bilaterales, el principal atractivo

Uno de los principales atractivos de la cumbre serán las reuniones bilaterales que tendrán lugar al margen de los discursos oficiales. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto reunirse con dirigentes de los estados árabes del golfo Pérsico para tratar la situación en Irán. También está previsto un encuentro con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mientras que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se reunirá con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.

El conflicto entre Israel y Palestina también tendrá un papel destacado. Francia prevé impulsar una nueva reunión sobre la solución de los dos estados, mientras que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, tiene prevista una intervención ante la Asamblea. Sin embargo, la administración norteamericana le ha negado el visado, de manera que probablemente tendrá que intervenir por videoconferencia. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también será uno de los principales oradores.

¿Quién será el nuevo secretario general de la ONU?

Otro de los grandes temas será la inteligencia artificial. El secretario general de la ONU, António Guterres, que dejará el cargo a finales de año, considera que esta tecnología será uno de los principales retos de los próximos años. Durante la semana habrá varias reuniones dedicadas a la IA y a la cooperación digital.

Precisamente, la sucesión de Guterres será otro de los asuntos importantes. Los estados miembros tendrán que escoger a su sustituto antes de final de año, en un proceso que se desarrolla en medio del debate sobre cuál tiene que ser el papel de la ONU en la resolución de los conflictos internacionales.

También será fundamental la situación económica de la organización. Estados Unidos ha aportado 827 millones de dólares en cuotas, una cantidad que alivia parcialmente las dificultades financieras de la ONU, pero que queda lejos de los miles de millones que aún debe.

Así, se puede esperar una cumbre marcada más por las negociaciones y los encuentros bilaterales que por los discursos. Los principales conflictos internacionales, la inteligencia artificial, el futuro de la ONU y su capacidad para actuar centrarán buena parte de la atención. En un mundo con numerosos conflictos abiertos, la cumbre servirá también para comprobar hasta qué punto los estados continúan considerando las Naciones Unidas un espacio útil para negociar y buscar acuerdos.