Sanae Takaichi fue escogida el pasado mes de octubre como primera ministra de Japón, la primera mujer en ocupar este cargo. Líder del Partido Liberal Democrático (PLD), de ideología conservadora y ultranacionalista, además de apostar por el militarismo, fue escogida para el cargo tras ganar la votación en el parlamento de su país. El gobierno, sin embargo, nació en minoría. Ahora, este lunes, Takaichi, ha anunciado que los japoneses tendrán que volver a votar el próximo 8 de febrero, cuando solo han pasado quince meses desde los últimos comicios. Según la primera ministra, ha sido una decisión difícil (a pesar de que hacía días que se rumoreaba en los medios del país) y que la ha tomado porque quiere que la población del país decida "directamente si pueden confiar la gestión del país a Sanae Takaichi". 

Cuando la militancia de esta formación eligió a la actual primera ministra como líder, hizo que el partido rompiera con quien había sido su socio durante años, Komeito, una formación de centroderecha. En los últimos días, este partido había llegado a un acuerdo para la fusión con el Partido Democrático Constitucionalista. Ante estas nuevas alianzas, Takaichi ha decidido convocar elecciones con solo tres semanas de margen, con la intención de frenar un posible ascenso de la conocida como Alianza Reformista de Centro, que encabezan el actual líder de la oposición, Yoshihiko Noda, y el de Komeito, Tetsuo Saito. Esta nueva alianza no ha gustado demasiado a la primera ministra, que ha lamentado que su "antiguo partido amigo" se haya acercado a un partido que solo medio año atrás había sido su rival. 

Dos semanas entre la disolución del Parlamento y las elecciones 

Sin el adelanto electoral, estas elecciones no se habrían celebrado hasta 2028 y, en cambio, el período entre la disolución de la cámara baja (23 de enero) y la fecha de celebración de las elecciones, el 8 de febrero, será de solo 16 días. Además, Takaichi es muy popular en todo su país, con un índice del 62% según un sondeo de la televisión pública, que quiere aprovechar. Su gran promesa electoral es eliminar durante dos años el IVA de los alimentos. 

Hasta ahora, la primera ministra había negado rotundamente la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Ahora, que se ha retractado, los diversos partidos de la oposición han salido en tromba a criticarla, por una decisión que consideran oportunista. También le reprochan que podría haber retrasado la aprobación del presupuesto inicial para el año fiscal, que comienza en abril, teniendo en cuenta la inflación que afecta al país y también el estancamiento del salario. En cambio, ella lo ha justificado para poder minimizar el impacto del adelanto a la hora de aprobar los presupuestos.