Europa está cambiando. Es lo que muestra el mapa de los populismos de extrema derecha en el continente. Durante décadas, la mayoría de países han convivido con dos grandes partidos, uno socialdemócrata y uno democristiano o conservador. Recientemente, este bipartidismo se ha hundido por el auge de partidos radicales que, lejos de ser reductos parlamentarios, son una auténtica amenaza para los valores europeos. Aunque ayer la extrema derecha austriaca perdió la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con un nada despreciable 46,7% de los votos, hay otros países en Europa donde estas opciones sí que podrían llegar a gobernar pronto.

El año que viene es el turno de Francia y Alemania, donde el Frente Nacional y Alternativa para Alemania, respectivamente, podrían sorprender y pasar a ser fuerzas políticas primordiales.

En los últimos meses, los europeos han dado más poder a las formaciones xenófobas y euroescépticas. El Brexit, defendido a ultranza por el partido populista UKIP, y la victoria de Donald Trump en los EE.UU. auguran un nuevo impulso de la extrema derecha.

Cinco casos alarmantes

Alemania

El crecimiento de Alternativa para Alemania (AfD) muestra el rechazo de muchos alemanes hacia la política de acogida de refugiados de la canciller Angela Merkel. En las últimas elecciones en el Bundestag, celebradas el año 2012, el partido no consiguió ningún representante. No obstante, en las últimas elecciones en los Länder (las regiones alemanas) han conseguido ser una de las fuerzas más votadas.

En las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt de este año, el partido xenófobo consiguió ser la segunda fuerza, superando a los socialdemócratas. Su auge es especialmente importante en las regiones orientales del país, más débiles económicamente y con una tasa de paro más elevada.

Francia

El Frente Nacional de Marine Le Pen fue la primera fuerza a las elecciones europeas del año 2015, con el 25% de los votos. Un año más tarde, en los comicios regionales, ganó en la primera vuelta pero no llegó a conseguir el poder en ninguna región en segunda vuelta. Las encuestas apuntan una victoria de Le Pen en las presidenciales del 2017 en la primera vuelta, aunque todo apuntaría que perdería en la segunda votación, tal como pasó a las elecciones del año 2000. En un escenario de segunda vuelta entre Le Pen y François Fillon, el candidato conservador, lo más probable es que el sistema electoral francés favoreciera la segunda opción, la más moderada, aunque no se puede dar nada por hecho.

Países Bajos

Los sondeos de las elecciones de marzo del 2017 en los Países Bajos dan como claro vencedor en Geert Wilders, del Partido de la Libertad. El partido de Wilders, que ganaría con un 30% de los votos, es profundamente xenófobo y el antieuropeo: de hecho, ha anunciado que convocará un referéndum sobre la pertenencia de los Países Bajos a la Unión Europea, en lo que podría remover todavía más los cimientos de la unión. Conviene recordar que los Países Bajos fueron uno de los miembros fundadores de la Unión Europea.

Italia

El principal partido de extrema derecha en Italia es la Liga Norte, defensor de los intereses de la Lombardía. La formación regionalista, que obtuvo el 4% en las elecciones generales del 2014, quiere salir de la Unión Europea y reinstaurar la lira como moneda. En este proceso, le da apoyo el izquierdoso Movimiento Cinco Estrellas (M5E), un partido populista, euroescéptico y con una posición poco clara en relación a la inmigración. El M5E no puede sumarse al mapa de la extrema derecha populista porque se considera un partido progresista.

Polonia

En Polonia, la izquierda no tiene lugar en el Parlamento: todos los partidos con representación se mueven del centro a la extrema derecha. El partido ultraconservador y ultracatólico Ley y Justicia gobierna el país con mayoría absoluta. A su derecha, se sitúa Kukiz'15, un movimiento extremista liderado por un músico de rock punk.

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