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Irlanda del Norte y Escocia presionan a Londres con sendos referéndums de unificación e independencia cuando el nuevo primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, lleva tan solo poco más de un mes en el cargo. Burnham ha visitado Belfast este jueves y se ha encontrado el debate reabierto y presente en la agenda social y mediática tras un nuevo embate del Sinn Féin. En Escocia, donde recientemente se ha aprobado un proyecto de ley para un nuevo referéndum de independencia, el ministro principal John Swinney ha pedido al gobierno británico el permiso y las competencias para poder celebrar la votación.

La ministra principal norirlandesa, Michelle O'Neill, del Sinn Féin, no ha mencionado el asunto de la reunificación durante la visita de Burnham, pero el primer ministro ha sido preguntado por la cuestión en su atención a los medios. El debate está muy vivo después de que el partido irlandés favorable a la reunificación, del que O'Neill es dirigente, haya pedido a Londres que inicie los preparativos para celebrar consultas tanto en Irlanda del Norte como en la República de Irlanda. Este es el procedimiento que prevé el acuerdo de paz del Viernes Santo, el texto que puso fin en 1998 a décadas de violencia.

Al ser preguntado al respecto en Belfast, antes de reunirse con los principales partidos norirlandeses, Burnham ha salido al paso como ha podido. El primer ministro ha aseverado que está en Irlanda del Norte "para escuchar" y con un enfoque "colaborativo", pero ha indicado que esa cuestión no está en la agenda del día. El premier ha centrado la visita en los retos de la región por el coste de la vida y por los servicios públicos. El Gobierno de Belfast, del que forman parte el nacionalista Sinn Féin y el probritánico Partido Democrático Unionista, aún no ha presentado unos presupuestos y ambas partes se mantienen enfrentadas con agendas muy diferentes. Michelle O'Neill ha señalado que Irlanda del Norte no recibe suficientes fondos de Londres y ha instado a Burnham a cambiar el sistema de financiación para que sea "suficiente".

De todas formas, el primer ministro británico ha enfriado la posibilidad del referéndum de reunificación y ha instado a centrarse en los retos "que tenemos justo delante de nosotros aquí y ahora". Burnham ha abogado por abordar las cuestiones "evidentes" y por "buscar las soluciones que la población necesita". "Creo que, diez años después del referéndum del Brexit, hemos tenido demasiada división, demasiadas discusiones y hemos mirado demasiado al pasado. Tenemos que solucionar los problemas que tenemos justo delante, aquí y ahora", ha valorado. El líder laboralista ha añadido que su objetivo es "unir a la gente" después de las divisiones creadas, según él, por el referéndum del Brexit hace una década y la consulta sobre la independencia de Escocia en 2014. "Hemos comprobado que las divisiones que surgen de esas situaciones tardan mucho tiempo en cicatrizar, y eso hace que retrocedamos y que no podamos centrarnos en lo que tenemos justo delante de nosotros aquí y ahora", ha argumentado Burnham a los medios.

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham / EFE

Escocia pide volver a votar después del Brexit y Burnham cierra la puerta

El otro frente lo tiene en Escocia. El gobierno escocés ha publicado su proyecto de ley para un nuevo referéndum de independencia, en el que se detallan la pregunta propuesta y quiénes tendrían derecho a votar. Pese a que en 2014 venció la opción de quedarse en el Reino Unido —con un 55% del voto, frente al 45% por la independencia—, la cuestión lleva en la agenda política desde el Brexit, ya que muchos escoceses creen que las circunstancias han cambiado con respecto a entonces. Cabe recordar que una mayoría de escoceses, el 62%, votó por quedarse en la Unión Europea —también ganó la opción europeísta en Irlanda del Norte.

El ministro principal y líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), John Swinney, ha instado al gobierno del Reino Unido a "respetar la voz del pueblo y del parlamento escoceses" y transferir las competencias para poder celebrar la votación. La pregunta de la consulta sería: "¿Debería Escocia ser un país independiente?", a lo que el elector respondería marcando "Sí" o "No" con una "X": Con todo, la consulta requiere el permiso de Londres, como estableció en su momento el Tribunal Supremo. Swinney ha defendido que el mundo ha cambiado mucho desde 2014 y que Escocia está "preparada" para volver a votar su futuro político.

El gobierno británico, sin embargo, no está receptivo y ha cerrado la puerta. Burhanm dejó "claro" a Swinney que otro referéndum sobre la independencia está "descartado", según ha declarado un portavoz. "Eso desviaría nuestra atención del crecimiento económico y de la ayuda a las familias con el coste de la vida. Seguiremos trabajando con el gobierno escocés y otros socios para construir un país más justo para todos", apunta Londres. Este julio se reunieron ambos y el premier británico le comunicó al dirigente escocés que un segundo referéndum está "fuera de lugar". Burnham sí que se mostró favorable a abordar una "descentralización que mejore la vida de las personas" en Escocia.