Las protestas por la vivienda y el encarecimiento de la vida se extienden por diferentes países europeos. Después de cuatro semanas de movilizaciones en España, el malestar social también ha llenado las calles de Portugal e Italia este sábado, 17 de octubre. Lisboa ha sido escenario de una nueva acampada para reclamar alquileres asequibles, mientras que las manifestaciones italianas contra los bajos salarios y el aumento de los precios han acabado con fuertes enfrentamientos entre manifestantes y policías en Milán y Bolonia. Las movilizaciones comparten el rechazo a la pérdida de poder adquisitivo, aunque las reivindicaciones concretas varían según el país.
En España, las protestas por las dificultades de acceso a la vivienda mantienen activa la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, convertida en uno de los principales escenarios de las movilizaciones. Las reivindicaciones también han llegado al ámbito sindical, con una huelga general convocada por CCOO y UGT para el 11 de noviembre que busca vincular la reclamación de mejoras salariales con el encarecimiento de la vivienda.
Portugal: acampadas contra una crisis de la vivienda que no da tregua
En Portugal, miles de personas se han manifestado contra el encarecimiento de la vida y las dificultades para acceder a una vivienda. En Lisboa, centenares de participantes, mayoritariamente jóvenes, han instalado decenas de tiendas de campaña en la plaza del Rossio con la intención de pasar la noche. La acción da continuidad a las acampadas iniciadas en Oporto y llega en un contexto de aumento de los precios de la vivienda, que crecieron un 124% entre 2015 y 2024, el doble del incremento registrado en el conjunto de Europa.
Las movilizaciones por la vivienda han coincidido con una jornada de protesta convocada por la principal central sindical portuguesa, la CGTP, que exige incrementos salariales del 15%, con una subida mínima de 150 euros mensuales, y situar el salario mínimo en 1.100 euros. La tensión también se ha hecho evidente en Oporto, donde una intervención policial contra una acampada ha dejado decenas de heridos, dos de ellos graves, según los organizadores. La actuación está siendo investigada por la Inspección General de la Administración Interna. El primer ministro, Luís Montenegro, ha reconocido el malestar ciudadano, pero ha advertido contra la importación de situaciones de inestabilidad y protesta de otros países.
Francia: protestas masivas, barricadas y graves disturbios en las calles
En Francia, el malestar social ha desembocado en una de las jornadas de protestas más intensas de los últimos años. Este sábado, entre 550.000 y 800.000 personas se han movilizado en todo el país contra el encarecimiento de la vida, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos. Las manifestaciones, que han reunido a estudiantes, trabajadores, sindicatos y miembros del movimiento de los chalecos amarillos, han acabado con graves disturbios en ciudades como París, Lyon, Marsella y Lille. Aunque muchas marchas han transcurrido pacíficamente, varios grupos han protagonizado enfrentamientos con la policía, levantado barricadas y provocado incendios y destrozos. Uno de los episodios más graves se ha producido en Limoges, donde el ayuntamiento ha sufrido un catastrófico incendio después de ser asaltado por un grupo de manifestantes. La jornada se ha saldado con centenares de detenciones y ha intensificado la presión social sobre el gobierno de Emmanuel Macron.
Italia: enfrentamientos en Milán y Bolonia y una huelga general en el horizonte
En Italia, las movilizaciones han tenido un carácter más amplio, con protestas contra el encarecimiento de la vida, los bajos salarios, la precariedad laboral y las políticas del gobierno de Giorgia Meloni. Los incidentes más graves se han registrado en Milán, donde grupos de manifestantes han levantado barricadas y lanzado objetos contra la policía en la plaza del Duomo. Los agentes han respondido con cargas y gases lacrimógenos, en unos enfrentamientos que han dejado heridos y numerosas detenciones. En Bolonia también se han producido disturbios en los alrededores de la estación ferroviaria, mientras que Turín ha vivido momentos de tensión con las fuerzas de seguridad. Meloni ha condenado los episodios violentos con un mensaje contundente: "Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es".
Paralelamente, decenas de miles de personas se han concentrado en Roma en una movilización impulsada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y más de un centenar de asociaciones para reclamar mejoras salariales, servicios públicos y una fiscalidad más justa. Durante el acto, el secretario general del sindicato, Maurizio Landini, ha anunciado una huelga general para el 20 de noviembre, coincidiendo con una jornada europea de huelga estudiantil.
En Albania, miles de jóvenes también han salido a las calles contra el encarecimiento de la vida, la corrupción y la falta de oportunidades laborales, aunque la vivienda no es la principal reivindicación. Las protestas estudiantiles, que exigen la dimisión del primer ministro, Edi Rama, han desencadenado graves enfrentamientos con la policía en Tirana, con edificios gubernamentales incendiados, centenares de detenciones y numerosos heridos. Los manifestantes también denuncian las deficiencias del sistema educativo y las dificultades económicas de los jóvenes. Entre estas preocupaciones aparece el acceso a la vivienda: una estudiante de 22 años ha denunciado que con un salario de 540 euros no se podría permitir un piso en las nuevas torres residenciales de la capital.
