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El demócrata progresista Abdul El-Sayed ha derrotado al republicano Mike Rogers en las elecciones al Senado por Michigan y se convertirá en el primer musulmán que ocupa un escaño en la Cámara Alta de los Estados Unidos. La victoria, confirmada por las proyecciones de la Associated Press, representa un hito en la representación religiosa de la política norteamericana y refuerza el peso del ala progresista dentro del Partido Demócrata.

El-Sayed, de 42 años e hijo de inmigrantes egipcios, es especialista en salud pública y había dirigido los servicios sanitarios del condado de Wayne y de la ciudad de Detroit. Durante la campaña ha defendido un sistema sanitario universal, medidas para limitar la influencia de los grandes grupos económicos en la política y políticas orientadas a reducir el coste de la vida.

La carrera ha sido especialmente disputada y ha estado marcada por los ataques de los republicanos contra su identidad religiosa y sus posiciones sobre el conflicto de Gaza. Donald Trump apoyó a Rogers, que no ha conseguido recuperar el escaño que ya perdió en 2024. La victoria de El-Sayed también es significativa para el sector más progresista de los demócratas, que ve reforzada su estrategia de presentar candidatos con discursos más críticos con el establishment político en estados competitivos.

Una trayectoria vinculada a la salud pública

Antes de dar el salto a la política federal, El-Sayed había desarrollado buena parte de su carrera en el ámbito de la medicina y la gestión sanitaria. Nacido en Detroit en 1984, estudió en la Universidad de Michigan y en la Universidad de Oxford, antes de doctorarse en medicina en la Universidad de Columbia. Posteriormente, se especializó en salud pública y dirigió el departamento de salud del condado de Wayne entre 2015 y 2017.

En 2018 ya había intentado dar el salto a la primera línea política con una candidatura a las primarias demócratas para la gobernación de Michigan. Aunque no consiguió la nominación, aquella campaña le permitió darse a conocer dentro del sector progresista del partido. Su propuesta defendía una sanidad universal, la ampliación de los servicios públicos y una política económica más orientada a las clases trabajadoras.

En esta nueva carrera electoral, El-Sayed ha mantenido buena parte de aquel programa y ha situado el coste de la vida y el acceso a la asistencia sanitaria entre las principales preocupaciones de los electores. También se ha mostrado crítico con el apoyo de los Estados Unidos a Israel y ha defendido un cambio de rumbo en la política norteamericana en Oriente Medio.

Un hito en la representación política

Su elección tiene una dimensión que va más allá de Michigan. Hasta ahora, ningún musulmán había sido elegido senador federal en los Estados Unidos, a pesar de que varios políticos musulmanes ya habían conseguido escaños en la Cámara de Representantes. Entre ellos se encuentran las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, dos de las voces más visibles del ala progresista.

El-Sayed llega al Senado en un momento de fuerte polarización política y de debate sobre la inmigración, la diversidad religiosa y el papel de los Estados Unidos en los conflictos internacionales. Su victoria supone, así, un nuevo paso en la diversificación de las instituciones norteamericanas y da más visibilidad a una comunidad que hasta ahora no había tenido representación directa en la Cámara Alta.