Los bazares han sido durante décadas una parte habitual del comercio de barrio en muchas ciudades. Tiendas donde se puede encontrar prácticamente de todo, desde artículos para el hogar hasta papelería, pequeños utensilios o productos de uso cotidiano. Sin embargo, algunos propietarios del sector aseguran que la situación ha cambiado mucho en los últimos años.
Así lo explica Yao, empresario chino dedicado a este tipo de negocios, que resume el problema de forma clara: “Desde la pandemia, los bazares estamos teniendo que cerrar”. Según cuenta, el consumo ya no es el mismo que antes y muchos comercios están teniendo dificultades para mantenerse abiertos.
La pandemia cambió el consumo
Según explica Yao, el punto de inflexión llegó durante la pandemia provocada por el COVID-19. Durante ese periodo, muchos comercios tuvieron que cerrar temporalmente y la actividad económica se redujo de forma notable. Aunque las restricciones terminaron, el comportamiento de los clientes no volvió a ser el mismo. Yao asegura que ahora la gente compra menos productos que antes y se centra más en lo imprescindible.
@yaotoledo Porque cierran bazares chinos explicado por @yaotoledo dueño de un bazar chino desde hace 12 años. #cierredenegocios #cierrebazarchino #masemprendimiento #emprendimiento #emprendedoresonline
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El empresario también señala que el aumento del coste de la vida ha cambiado los hábitos de compra. Con precios más altos en muchos productos básicos, muchas familias controlan más el gasto y reducen compras que antes hacían con mayor facilidad.
Más gastos y menos ventas
A esta caída del consumo se suma otro problema importante para los negocios: el aumento de los costes. Los alquileres de los locales, los impuestos y otros gastos de funcionamiento han subido en los últimos años. Esta situación hace que muchos bazares tengan cada vez menos margen para mantenerse abiertos. Cuando las ventas bajan y los costes suben, el negocio se vuelve mucho más difícil de sostener.
Yao explica que, desde la pandemia, esta combinación de factores ha llevado a que algunos bazares terminen cerrando. Según su experiencia, el problema no es solo la competencia o el cambio en el comercio, sino sobre todo la reducción del consumo. El empresario insiste en que el modelo de estos negocios sigue teniendo sentido, pero que el contexto económico actual hace mucho más complicado mantenerlos abiertos. Por eso, asegura que cada vez es más frecuente ver bazares que bajan la persiana después de años funcionando en el mismo barrio.