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Vinicius ha enseñado una parte mucho más personal de su vida fuera del terreno de juego. En una entrevista con GQ España, el futbolista repasó diez cosas que considera imprescindibles en su día a día y el resultado mezcla elementos muy sencillos con otros mucho más ligados al lujo. Perfume, cartas, açaí, videojuegos, relojes o cadenas forman parte de una lista que habla tanto de sus raíces como de su vida actual.

Uno de los detalles que más llama la atención es su afición por los relojes. El brasileño reconoce que tiene alrededor de 20 y que empezó a interesarse por ellos observando a otros futbolistas dentro del vestuario. No se considera un experto, pero sí ha terminado construyendo una colección importante con el paso de los años.

Su padre incluso le ponía metas para comprarse un reloj

La historia detrás de esa afición resulta todavía más curiosa. Vinicius explicó que su padre no le permitía comprar relojes simplemente porque quisiera uno nuevo. Antes debía cumplir objetivos deportivos, como marcar 20 goles o repartir 10 asistencias. Solo después podía plantearse darse el capricho.

Vinícius Real Madrid

Esa manera de vincular lujo y rendimiento dice bastante de cómo fue aprendiendo a gestionar el dinero. Ahora puede permitirse piezas mucho más caras, pero reconoce que todavía consulta con su padre antes de comprar determinados relojes. Entre sus imprescindibles también aparecen las cartas, que utiliza para pasar el tiempo durante las concentraciones con compañeros.

Açaí, perfume y PlayStation completan su lado más cotidiano

No todo son objetos caros. Vinicius incluyó el açaí, un alimento que consume desde pequeño y que conecta directamente con Brasil. También mencionó su perfume favorito, Hugo Boss Bottled Beyond, que utiliza antes de partidos, entrenamientos o cuando sale. La PlayStation, las gorras, las cadenas y sus botas personalizadas completan una lista que mezcla ocio, moda y fútbol.

La colección de unos 20 relojes puede ser lo más llamativo, pero sus diez imprescindibles cuentan algo más amplio. Vinicius combina gustos asociados a su nueva vida de estrella con hábitos que conserva desde niño. Entre el lujo, el açaí y una baraja de cartas aparece una versión mucho más doméstica del futbolista que se ve cada semana sobre el césped.