Toni Cruanyes descubrió buena parte de la historia de su familia cuando empezó a investigar para escribir La vall de la llum, el libro con el que ganó el Premi Josep Pla en 2022. Entre los episodios que más le sorprendieron apareció uno relacionado directamente con la casa familiar. “Mi bisabuelo se la había jugado en una partida de cartas”, explicó al reconstruir una historia que durante años había quedado escondida dentro de la familia.
La vivienda no llegó a desaparecer inmediatamente, pero quedó hipotecada por aquella deuda de juego. Cruanyes reconoció que nunca había sido consciente de lo ocurrido y que fue durante el proceso de documentación cuando entendió el peso que aquella decisión había tenido para las generaciones posteriores. Su abuelo intentaba disculpar al bisabuelo, al que recordaban como una persona cariñosa, pero las consecuencias económicas fueron reales durante muchos años.
La familia pasó años pagando aquella deuda
Cruanyes explica que la hipoteca condicionó las posibilidades económicas de la familia justo cuando otras casas empezaban a beneficiarse de los años de crecimiento vinculados al turismo. Mientras algunos vecinos podían comprar un coche o incorporar una televisión a casa, en la suya todavía estaban pagando la deuda que había dejado aquella partida de cartas.
La anécdota se convirtió así en algo mucho más grande que una historia curiosa. Para el periodista, investigar el pasado le permitió entender por qué determinadas decisiones, silencios y dificultades habían terminado marcando a varias generaciones. El libro nació precisamente de esa voluntad de reconstruir la memoria de su abuelo, Antoni Cruanyes Becana, y de comprender mejor a quienes habían vivido la Guerra Civil y los cambios sociales del siglo XX.
Investigar la casa cambió su visión de la familia
El proceso también llevó a Cruanyes a descubrir otros episodios que desconocía, desde el encarcelamiento de su bisabuelo durante la guerra hasta las dificultades económicas de distintas ramas familiares. Años después seguiría profundizando en esa memoria con La dona del segle, donde recuperó especialmente la historia de su bisabuela Maria Becana y de las mujeres que sostuvieron a la familia.
Por eso aquella casa hipotecada terminó adquiriendo un significado especial. No era solamente una propiedad familiar, sino el reflejo de decisiones que condicionaron durante décadas lo que podían o no podían permitirse. Cruanyes empezó investigando para comprender a su abuelo y terminó encontrándose con una historia mucho más amplia: una familia que había tenido que trabajar durante generaciones para superar dificultades que, en algunos casos, empezaron literalmente sobre una mesa de cartas.
