Los técnicos de climatización explican por qué poner el aire a 20 grados no enfría antes la casa que a 25

Cuando una casa está muy caliente, muchas personas hacen siempre lo mismo: encienden el aire acondicionado y bajan el termostato a 20 grados pensando que así enfriará mucho antes. Parece lógico, pero los técnicos de climatización explican que no funciona exactamente así. El aparato no enfría más rápido por marcar una temperatura mucho más baja. Lo que cambia es el tiempo que estará trabajando y el consumo que generará hasta intentar alcanzar ese objetivo.

Y es que el aire acondicionado no funciona como un grifo que echa más frío cuanto más baja es la temperatura seleccionada. El equipo expulsa aire frío a una capacidad determinada, según su potencia, el tamaño de la habitación, el aislamiento, la orientación de la vivienda y la temperatura exterior. Ponerlo a 20 grados no hace que saque un aire milagrosamente más frío que al ponerlo a 25. Simplemente le estás pidiendo que siga funcionando durante más tiempo.

El termostato no acelera el enfriamiento

La realidad es que si el salón está a 30 grados, el aire acondicionado empezará a enfriar a su ritmo. Si lo programas a 25, trabajará hasta acercarse a esa temperatura. Si lo pones a 20, hará lo mismo, pero durante más tiempo y con más esfuerzo.

EuropaPress 4685913 usuario controla temperatura traves termostato
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De este modo, el error está en pensar que una cifra más baja acelera el proceso. No enfría antes, solo obliga al equipo a no detenerse cuando ya se ha alcanzado una temperatura confortable. Además, esa diferencia puede notarse mucho en la factura. Bajar demasiado el termostato hace que el compresor trabaje más rato, aumente el consumo eléctrico y se desgaste más el aparato.

La temperatura eficiente suele estar más cerca de 25

Los técnicos recomiendan buscar una temperatura razonable, normalmente entre 24 y 26 grados, dependiendo de la casa y de la sensación térmica. Con un ventilador de apoyo, persianas bajadas y puertas cerradas, esos grados pueden ser más que suficientes. También ayuda encender el aire antes de que la vivienda esté totalmente recalentada. Si se espera a que paredes, muebles y suelo acumulen mucho calor, el equipo tardará más en recuperar el confort.

Así pues, poner el aire a 20 grados no es una forma inteligente de enfriar antes la casa. Lo importante es usarlo con constancia, cerrar bien la estancia, evitar la entrada de sol directo y elegir una temperatura estable. Porque el objetivo no es forzar el aparato, sino mantener la casa fresca sin disparar el consumo.