En algunas regiones de Canadá, donde los inviernos pueden alcanzar temperaturas de –20 °C o incluso más bajas, muchas viviendas utilizan un sistema sorprendentemente simple para mantener el calor sin depender de radiadores, gas o grandes sistemas eléctricos. Se trata de los llamados conductos geotérmicos enterrados, también conocidos como earth tubes o pozos canadienses.

Este método aprovecha una propiedad natural del suelo como que su temperatura se mantiene relativamente estable durante todo el año. Gracias a este principio, las viviendas pueden precalentar el aire exterior antes de que entre en la casa, reduciendo al mínimo la necesidad de calefacción tradicional, la cual gasta más energía y es mucho menos sostenible.

El calor constante que se esconde bajo tierra

La clave de este sistema está en el subsuelo. A unos dos metros de profundidad, la tierra mantiene una temperatura constante que suele situarse entre los 10 °C y los 15 °C durante todo el año. Esto ocurre incluso cuando en el exterior se registran temperaturas extremadamente bajas. El sistema consiste en instalar una serie de tuberías enterradas por las que circula el aire que posteriormente entrará en la vivienda. Cuando el aire exterior, muy frío, pasa por esos conductos bajo tierra, se calienta de forma natural gracias a la temperatura estable del suelo.

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De este modo, el aire que llega al interior de la casa ya no entra a –20 °C, sino templado, normalmente entre 10 °C y 15 °C. Este simple cambio reduce enormemente la energía necesaria para mantener la temperatura interior confortable.

Casas diseñadas para aprovechar el calor pasivo

El sistema funciona especialmente bien cuando se combina con viviendas altamente aisladas, como las construidas bajo el estándar Passivhaus. Estas casas están diseñadas para evitar pérdidas de calor y aprovechar al máximo la energía generada dentro del hogar. En este tipo de viviendas, el calor producido por las personas, los electrodomésticos, la iluminación o incluso la cocina puede ser suficiente para elevar la temperatura interior hasta unos 20 °C.

Por eso, cuando el aire ya entra templado desde el subsuelo, el sistema apenas necesita apoyo de calefacción convencional. El resultado es un modelo de vivienda extremadamente eficiente con hogares que pueden mantenerse cálidos incluso en pleno invierno canadiense con un consumo energético muy bajo. Y es que, en realidad, el sistema se basa en una idea muy simple como aprovechar la temperatura natural del suelo para precalentar el aire que entra en la casa.

Así pues, gracias a esta solución, cada vez más viviendas en climas fríos están reduciendo drásticamente su consumo energético mientras mantienen un alto nivel de confort durante el invierno.