Dejar de fumar sigue siendo uno de los grandes retos de salud pública en España, y ahora la Seguridad Social ha decidido dar un paso más. El sistema público va a financiar un nuevo tratamiento para abandonar el tabaco que promete resultados en apenas 25 días. Es más, dice que al quinto día, según el laboratorio, el paciente ya deja de fumar. Una medida que busca aumentar el éxito de los intentos y reducir el abandono prematuro.
La novedad no está tanto en el principio activo, que ya existía, sino en el formato y en la estrategia del tratamiento. Se trata de un fármaco presentado en dosis líquida, con sabor a menta, diseñado para reducir de forma progresiva la dependencia a la nicotina y controlar el síndrome de abstinencia. La Seguridad Social lo financiará para facilitar el acceso a quienes decidan dar el paso definitivo.
Un tratamiento corto, progresivo y con fecha de caducidad
El tratamiento tiene una duración total de 25 días, aunque el propio laboratorio asegura que el paciente deja de fumar alrededor del quinto día. A partir de ahí, el resto del proceso sirve para consolidar la abstinencia y evitar recaídas, uno de los grandes problemas de los métodos tradicionales para dejar el tabaco. La fórmula líquida permite ajustar mejor las dosis y facilita el cumplimiento del tratamiento, especialmente en personas que han fracasado con parches o chicles de nicotina. Además, el sabor a menta busca hacer más llevadera la toma diaria.

Eso sí, la financiación pública tiene una condición muy clara, porque solo se cubre el primer intento. La Seguridad Social ha decidido limitar la ayuda a un único tratamiento subvencionado por persona, con el objetivo de fomentar el compromiso con el proceso y evitar un uso reiterado sin éxito.
A quién va dirigido y cómo acceder a la financiación
Este método está pensado para fumadores que quieran dejar el tabaco y cuenten con la prescripción de un profesional sanitario. Será el médico quien valore si el paciente cumple los criterios y autorice el tratamiento financiado, que se dispensará en farmacia bajo receta. Desde el ámbito sanitario destacan que se trata de una herramienta más dentro de una estrategia global contra el tabaquismo, que sigue siendo una de las principales causas evitables de enfermedad y muerte.
De este modo, la Seguridad Social apuesta por un método más intensivo, corto y con mayor control, con la esperanza de que más personas consigan dejar de fumar en el primer intento y no vuelvan a encender un cigarrillo.