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La historia de Ronaldinho Gaúcho es de superación, de dedicación, pero en especial, de felicidad. Porque, a pesar de que sus inicios no fueron fáciles, por nacer en una familia muy humilde, encontró a su mejor amigo en el balón, quien le acompañó durante el resto de su vida. Y la sonrisa con la que jugaba contagió al resto del mundo, llevándolo a ser uno de los mejores futbolistas de toda la historia, y conquistando todos los títulos posibles.

Es el único jugador que puede presumir de tener una Champions League, un Mundial, una Copa América y una Copa Libertadores, además de una enorme cantidad de trofeos nacionales y continentales. Pero la historia del legendario ‘10’ también tiene algunos episodios oscuros, como su paso por la cárcel en Paraguay, hace unos pocos años, o la muerte de su padre. Así lo explicó más profundamente durante una conversación en ‘The Players Tribune’.

Hablando en primera persona, dirigiéndose a él mismo cuando era un niño, la leyenda del Barça, del Paris Saint-Germain o del AC Milan publicó una carta que es imposible leer sin emocionarse. “Querido Ronaldinho de ocho años, mañana habrá mucha gente en la casa cuando llegues de jugar fútbol. Tus tíos, amigos de la familia y hasta unas personas que no reconocerás, estarán todos reunidos en la cocina. Al principio solo pensarás que llegaste tarde a la fiesta y que todos están reunidos para celebrar el cumpleaños de tu hermano Roberto. Roberto estará cumpliendo 18 años. Normalmente, cuando llegas de jugar al fútbol, mamá siempre está riendo o está contenta. Pero esta vez ella estará llorando”, son las primeras frases.

“Luego verás a Roberto. Él te abrazará y te llevará al baño para que puedan estar solos. Ahí él te dirá algo que no entenderás en ese momento. ‘Hubo un accidente. Papá murió’. Esto no tendrá sentido.  ¿Qué significa esto? ¿Cuándo vendrá a casa? ¿Cómo puede ser que papá se haya ido? Papá fue el que siempre te dijo que jugaras fútbol con creatividad. Él fue el que te dijo que jugaras libre – que simplemente jugaras con el balón. El siempre creyó en ti más que nadie. Cuando Roberto empezó a jugar fútbol profesional con Grêmio el año pasado, él siempre le decía a todo el mundo ‘Roberto es bueno, pero esperen a que vean a su hermano menor’, proseguía el escrito.

“Papá era un superhéroe. Él amaba tanto el fútbol que después de trabajar en el astillero toda la semana iba a trabajar como guardia de seguridad en el estadio de Grêmio durante los fines de semana. ¿Cómo puede ser que nunca lo volverás a ver? No podrás entender lo que Roberto te está diciendo. No vas a sentir tristeza enseguida, eso vendrá más tarde. En unos años podrás aceptar que papá nunca volverá. Pero quiero que entiendas que cada vez que tengas un balón en tus pies, papá estará ahí contigo. Cuando tengas un balón en tus pies, eres libre. Eres feliz. Te sientes como si estuvieras escuchando música. Ese sentimiento hará que quieras difundir esa misma felicidad a otros”, finalizaba Ronaldinho, quien intentó hacer feliz a su padre jugando al fútbol. Y lo consiguió, siendo uno de los futbolistas más respetados y apreciados de la historia.