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La de Ronald Araújo es una historia de resiliencia y de superación. Dejó todo atrás para poder cumplir su sueño, que era el de convertirse en jugador profesional, y lo consiguió, aunque le costó muchos sacrificios. Y llegó a ser capitán de uno de los equipos más importantes del planeta, el Barça, además de ser considerado como uno de los mejores defensas del panorama, y convertirse en un ídolo. Y, aunque sus últimos años en el conjunto azulgrana no fueran fáciles, ha vuelto a recuperar la sonrisa en el Liverpool.

Cada vez está más integrado a su nueva vida en Inglaterra, y en la Premier League ha vuelto a exhibir sus increíbles condiciones físicas. Andoni Iraola lo ha utilizado como lateral derecho, y ha firmado algunas actuaciones muy destacadas, que han provocado que en Anfield mucha gente pida que lo retengan más allá del presente curso. De momento, todavía queda mucho tiempo para tomar una decisión definitiva, y valorar si pagan los más de 50 millones de euros que acordaron.

Jugar en un equipo con tanta historia también es un sueño para el futbolista de 27 años, quien nunca se podría haber llegado a imaginar que llegaría a donde está a día de hoy. Y así lo recordaba hace un tiempo en una entrevista al diario ‘Mundo Deportivo’, donde repasó sus orígenes tan humildes, en un pequeño pueblo de Uruguay. “Sin mis padres no lo hubiese conseguido. Tampoco sin mi abuela, que ya no está entre nosotros. Ella me llevaba a entrenar cuando mis padres no podían. Somos una familia humilde. Ahora tengo un contrato con Nike, pero cuando empecé, mi madre tenía que pagar a plazos unas botas para que pudiese jugar", comenzó recordando.

“Es tremendo ver mi familia aquí, pasamos por muchas cosas cuando fuimos pequeños. Mis padres hicieron un trabajo inmenso, mucho esfuerzo para que pudiera ser jugador y estar en el Barça. Lo que estamos logrando, gracias a Dios, es una emoción espectacular. Todo lo que estamos viviendo, te hace pensar en todos los sacrificios que hicimos antes. Ahora tenemos la recompensa”, prosiguió Araújo, quien como curiosidad, fue delantero hasta los 16 años.

“Estaba en un equipo pequeño. Pensaba en dar el salto a un grande de Uruguay o a otro equipo sudamericano. Con eso me conformaba, pero recuerdo que un jueves, cuando estaba preparando un partido contra Peñarol, me llamó mi representante, que estaba en Europa. Me dijo que tenía que venir rápido sin decirme dónde. El domingo me vine para Madrid. Tenía algunas ofertas de Primera, pero me dijo que también me quería el Barça para jugar en el filial. Y no lo dudé. El Barça es el Barça. Y fue la mejor decisión que tomé en ese momento”, sentenció el central, recordando la oportunidad que se le presentó para llegar a Europa, y aterrizar en el Barça.