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Ricky Rubio es un claro ejemplo de ‘rara avis’. No es habitual que un deportista de élite se atreva a abrirse para hablar de sus sentimientos y de sus emociones, explicando algunos de los episodios más complicados de su carrera. Porque tuvo una serie de problemas mentales que le acompañaron durante varios años, incluyendo una profunda depresión, causada por la muerte de su madre, mientras todavía competía en la NBA, la liga más exigente del planeta.

El actual jugador del Joventut de Badalona, equipo donde debutó en la ACB con tan solo 14 años y al cual regresó recientemente antes de retirarse, fue una de las grandes estrellas de franquicias como Utah Jazz, Phoenix Suns o Minnesota Timberwolves, que le escogieron en la posición número cinco del draft. Y pudo cumplir su sueño de marcharse a jugar a Estados Unidos, aunque esto también le provocó noches sin dormir, pesadillas y muchas horas llorando.

“Disfrutas muchísimo pero también es más difícil de lo que parece. Llegar es difícil, pero mantenerse y cada año tener las ganas y demostrarlo cuesta lo suyo. Sobre todo, mentalmente más que físicamente. Jugar 82 partidos es un desgaste muy grande, pero mentalmente incluso más y es algo que he ido aprendiendo con los años. Hay expectativas cada temporada. Y tienes que tener mucha paciencia. Se vive un poco diferente aquí y en Europa. Cada año, por muy mal que lo hayas hecho la temporada anterior, tienes una nueva oportunidad. Y con el draft, jugadores, fichajes, traspasos… las cosas pueden cambiar muy rápido. Y tienes que estar preparado para ello”, explicaba el jugador del Masnou en una entrevista con ‘Gigantes’.

"Nunca quise ser un referente y desde pequeñito fue así y por eso también viene todo. Yo sólo quería jugar al baloncesto y con 14 años empiezo a tener una presión con la que aquello deja de ser el juego de un niño y empieza a ser el de un profesional. Y cambian muchas cosas ahí. Pero después paso por diferentes épocas y hay una época de mi vida en que busco y leo mucho de gente que ha vivido situaciones que yo pasé. Situaciones personales que no ayudan y que acaban afectando a lo profesional. Entonces al ver que otra gente me ayudaba directamente, pero indirectamente, contando su historia, me abrí un poco más a contar lo que estaba pasando. Para que, si en algún caso puede ayudar a alguien e inspirar a alguien, pues mucho mejor”, prosiguió el campeón del Mundial de 2019 con la selección española, donde fue elegido como MVP.

“En ningún caso lo hago para demostrar nada, sino para ayudar. Cuando la gente se siente reflejada en alguien que ha tenido éxito en lo que está haciendo, le dan más ganas de poder salir adelante. Como creo que me pasó a mí. Mucha gente que piensa que el jugador puede ser un robot y que cuando salta a la pista no le preocupa más que el baloncesto. No es así. Hay cosas que preocupan más allá del baloncesto y eso afecta a la cancha. Esa experiencia me ayudó muchísimo a poder abrirme un poco y expresar lo que estaba pasando en ese momento y explicar a medida que va pasando mi carrera mi evolución como jugador, pero también como persona”, sentenció Rubio.