La serie de Netflix con Rafa Nadal como protagonista, que se estrenó en el mes de mayo bajo el nombre de ‘Rafa’, repasa toda la trayectoria profesional de un deportista legendario, que para mucha gente es el mejor de la historia de España. Sus éxitos hablan por sí solos, aunque lo más impresionante de todo es recordar que durante muchos años estuvo jugando con un dolor insoportable, por culpa de una lesión crónica, que estuvo cerca de obligarle a retirarse.
“La mía ha sido una carrera a contrarreloj porque no sabía hasta cuándo iba a poder al jugar”, es uno de los titulares que el balear deja a la hora de hablar de su llegada a la élite, donde le tocó competir con otros iconos del tenis como Novak Djokovic o Roger Federer, con el cual comparte una gran relación de amistad y de admiración mutua. Ambos rivales fueron su gran inspiración para sacar su mejor nivel y tener un nivel de exigencia total, pero la persona más importante en su vida es su tío, Toni Nadal.
Fue su entrenador desde que era muy pequeño, y le puso un nivel de exigencia máxima en cada entrenamiento, que en muchas ocasiones provocó que el de Manacor estuviera a punto de rendirse. “A mí me la han marcado. Ahora, menos, como es normal, porque soy mayor, pero, de niño, mi tío Toni siempre era muy estricto conmigo. Los entrenamientos tenían alta tensión muchas veces. Gracias a eso soy fuerte de cabeza. No es porque naciera así”, aseguró.
“Nací preparado para aguantar todo eso, pero lo que me ha hecho fuerte de cabeza son todos esos entrenamientos, toda esa presión. Supone que después puedas asimilar las situaciones difíciles con más facilidad. Pero mi tío cruzó la línea alguna vez”, declaró Rafa. Esta exigencia provocó que la relación entre ambos acabara siendo única y estrictamente profesional, no familiar, con un desgaste que se tradujo en un divorcio total en el año 2017.
Toni se disculpó públicamente con su sobrino por la actitud que tuvo en varias ocasiones, defendiendo que nunca lo hizo con una mala intención. Pero también recuerda que, si él no hubiera sido su entrenador, probablemente Rafa nunca se hubiera llegado a convertir en el mejor tenista del planeta.
