Un local comercial dividido en 18 habitaciones de pladur y alquileres de entre 500 y 700 euros mensuales. Ese fue el caso que mostró laSexta en un reportaje publicado en diciembre de 2025, donde varias familias explicaban las condiciones en las que vivían. La distribución permitía cobrar por separado cada estancia dentro de un espacio que la cadena describía como reconvertido ilegalmente para uso residencial.
Las imágenes y testimonios recogían cocinas sin salida de humos, duchas improvisadas e instalaciones eléctricas deficientes. Una residente reconocía: “Sabemos que las condiciones no son aptas para vivir”. Otra situaba en doce el número de familias alojadas allí. El reportaje mostraba así la distancia entre pagar cada mes por un espacio y disponer de unas condiciones adecuadas para desarrollar la vida cotidiana con seguridad y privacidad.
Hasta 12.600 euros mensuales con todas las habitaciones ocupadas
En este sentido, las cantidades permiten calcular el volumen potencial del negocio. Si las 18 habitaciones estuvieran ocupadas y cada una se cobrara a 500 euros, los ingresos alcanzarían los 9.000 euros mensuales. Si todas costaran 700, ascenderían a 12.600 euros. Son extremos teóricos calculados a partir de los precios publicados, no una facturación acreditada del propietario ni una confirmación de que todas estuvieran alquiladas simultáneamente.
De esta manera, mantener esos niveles de ocupación y cobro durante doce meses equivaldría a entre 108.000 y 151.200 euros brutos anuales. Para conocer el beneficio habría que descontar gastos y saber qué habitaciones estaban realmente ocupadas, cuánto pagaba cada residente y durante cuánto tiempo. El cálculo ilustra cuánto puede sumar la división de un único inmueble en numerosas unidades cobradas individualmente, pero no sustituye a unas cuentas verificadas.
Las familias denunciaban precariedad y falta de contratos
La situación de los residentes añadía otra dimensión al caso. Una mujer denunciaba que los pagos no quedaban reflejados mediante contratos ni documentos escritos. El reportaje también recogía quejas vecinales sobre las obras y el riesgo de incendio. Cuando se publicó, la situación estaba judicializada. Esos elementos corresponden al momento de aquella información y no permiten establecer por sí solos qué ocurrió después con el local o sus ocupantes.
Así pues, detrás de las 18 puertas había una necesidad de alojamiento que los propios residentes reconocían difícil de resolver. La cuestión central era qué recibían a cambio de aquellas mensualidades: espacio, instalaciones y condiciones para vivir. El precio por habitación permite dimensionar el ingreso potencial; sus testimonios muestran el coste cotidiano de habitar aquel lugar.
