La imagen del piloto de aerolínea suele asociarse a salarios elevados, hoteles y una carrera profesional privilegiada. Sin embargo, Feliu, un piloto de avión, ha explicado que los primeros años son menos espectaculares. “Como copiloto no ganas más de 2.000 euros al mes”, asegura al hablar de una etapa en la que todavía se acumulan experiencia, horas de vuelo y antigüedad.
Ese comienzo puede sorprender porque acceder a la profesión exige una inversión considerable en formación y licencias. El salario, además, cambia muchísimo según la compañía, el tipo de contrato, la base, las horas voladas y los complementos. Por eso esos 2.000 euros no pueden entenderse como una tarifa general para todos los copilotos, sino como una referencia de determinados primeros puestos.
El gran sueldo llega con la experiencia
La progresión económica llega conforme avanza la carrera. Un copiloto puede pasar por distintas categorías antes de convertirse en primer oficial con más experiencia y, posteriormente, optar a comandante. El convenio de pilotos de Ryanair en España muestra esa diferencia, ya que las escalas aumentan según categoría y experiencia, y parte de la remuneración depende también de sectores volados y otros conceptos.
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Eso explica por qué hablar del “sueldo de un piloto” sin especificar su momento profesional puede resultar engañoso. Un recién incorporado no cobra lo mismo que un comandante con miles de horas de vuelo, una aeronave de mayor capacidad y años dentro de una compañía. Feliu señala que, con el tiempo, los ingresos pueden llegar a cifras muy superiores a las iniciales.
Llegar a la cabina también cuesta dinero
La otra cara está en el coste de llegar hasta la cabina. La formación puede requerir una inversión elevada antes de conseguir el primer empleo, por lo que comenzar alrededor de los 2.000 euros puede generar cierta frustración. A eso se suman horarios irregulares, noches fuera de casa, disponibilidad, cambios de base y una responsabilidad que empieza desde el primer día.
La profesión sigue ofreciendo una progresión salarial importante, pero no garantiza riqueza inmediata. El mensaje de Feliu sirve para desmontar esa expectativa. Un piloto puede acabar cobrando varios miles de euros al mes cuando alcanza puestos de mayor responsabilidad, pero el camino hasta allí pasa por años de formación, experiencia y horas de vuelo. Ser copiloto recién incorporado puede significar cobrar alrededor de 2.000 euros mientras se construye una carrera que, únicamente con el tiempo, permite acceder a los grandes salarios que el público suele asociar habitualmente con sentarse a los mandos de un avión comercial.