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Peyu lleva años compaginando su carrera como humorista con un proyecto muy distinto a la radio, la televisión o el teatro. Junto a su pareja, la veterinaria Mireia Colonques, gestiona un rebaño de unas 80 cabras en Muntanyola, en Osona, con las que elaboran quesos artesanos. Es una iniciativa nacida de una pasión personal, pero que también le ha permitido conocer desde dentro las dificultades del sector primario.

Lo explicó en una entrevista en Llapis de memòria, de SER Catalunya, donde fue especialmente claro: “Es muy difícil vivir de hacer quesos en el modelo actual”. Peyu añadió además que la burocracia puede acabar ahogando a los proyectos pequeños, incluso cuando detrás hay producto, trabajo y una voluntad real de mantener actividad económica en el territorio.

De dos cabras a un proyecto con decenas de animales

La historia empezó de una manera mucho más modesta. Cuando se instaló en Muntanyola compró dos cabras enanas para limpiar un margen de la finca. Poco a poco descubrió que le gustaban los animales y apareció la idea de elaborar queso. A partir de ahí, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en Les Cabres d'en Peyu, con instalaciones propias y producción artesanal.

Peyu con su perro Berenguer @enpeyu

Con los años han llegado a trabajar con alrededor de 80 cabras alpinas y a comercializar distintos quesos. Peyu participa también en las tareas prácticas de la explotación: arreglar instalaciones, mantener cercados o colaborar en todo aquello que necesite el rebaño. No es, por tanto, únicamente una inversión con su nombre, sino una parte real de su vida cotidiana.

“La burocracia ahoga los proyectos pequeños”

Precisamente esa experiencia es la que le ha llevado a ser crítico con el modelo actual. En la entrevista de SER Catalunya defendió que el sector primario hace una labor imprescindible de gestión del territorio, pero lamentó que la rentabilidad sea muy limitada y que las exigencias administrativas compliquen todavía más la supervivencia de las pequeñas explotaciones.

Aun así, no tiene intención de abandonarlo. Peyu ha explicado varias veces que muchos de sus proyectos nacen simplemente porque le ilusionan, no porque prometan grandes beneficios. Su explotación de Muntanyola encaja perfectamente en esa filosofía.

Por eso, detrás de las 80 cabras hay algo más que un negocio peculiar de un humorista. Hay una apuesta consciente por el mundo rural, por producir alimentos de manera artesanal y por demostrar que todavía es posible impulsar pequeños proyectos en el territorio, aunque, como él mismo admite, vivir exclusivamente de hacer quesos siga siendo muy difícil.