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Andrés Iniesta es uno de los exponentes a la hora de hablar de enfermedades mentales en el mundo de los deportes. Un tema que hasta hace poco era tabú, y del cual muy poca gente se atrevía a hablar, pero la leyenda del Barça y de la selección española fue uno de los primeros en atreverse a poner cara a este problema, que cada año se cobra la vida de muchas personas. Y llegó a publicar un libro en el cual explicaba más a fondo algunos detalles de su vida privada.

El exfutbolista de 42 años ha desvelado que pasó por momentos muy delicados a lo largo de su trayectoria profesional, como esa fatídica temporada 2009-2010, en la cual no dejó de acumular lesiones musculares. Un infierno que le hizo tocar fondo, ya que a esto se le añadió la muerte súbita de uno de sus mejores amigos, Dani Jarque, que le hizo caer en una depresión, y en una fuerte adicción a los somníferos que comenzó a tomar a diario.

Pero, previamente, también tuvo una etapa realmente difícil cuando ingresó en la Masía. No fue fácil ni para él ni para su familia dejar todo atrás, y abandonar las categorías inferiores del Albacete, para marcharse a muchos kilómetros, y adaptarse a una nueva ciudad, que no tenía nada que ver con la tranquilidad de Fuentealbilla. Alejarse de sus seres queridos no fue una decisión sencilla, y aunque el tiempo acabó premiando este esfuerzo, no pasó por momentos fáciles. En especial, cuando era más pequeño.

Andrés y José Antonio Iniesta 

Su padre, José Antonio, también ha relatado que él y su mujer necesitaron mucho tiempo para acostumbrarse a no tener a su hijo pequeño en casa, y verlo muy de vez en cuando. “Sí, fue muy duro. No olvidaré el día que en el torneo Brunete fue elegido mejor jugador y se me acercó un señor y me dijo que el Barça estaba interesado en que Andrés fuera a La Masía. Primero, Andrés me dijo que no porque era muy pequeño. Luego, yo, egoístamente, le intentaba convencer”, comenzó diciendo.

“Al final me dijo: «Mira, si hay posibilidades y es lo que tú quieres…». Cuando estuvo ya en La Masía, hubo momentos… Nos decían que no comía, que lo estaba pasando mal, y estuvimos a dos días de llevárnoslo. Pero nos llamaron justo antes de ir y nos dijeron que ya comía con normalidad. Recuerdo que él me dijo: «Tranquilo, padre, que estoy bien». Al final se quedó y ya se adaptó. Vino a Barcelona con 12 años y fye con 34, siendo un hombre. Pero su madre sufrió más que yo”, añadió para proseguir.

“Ella nunca tuvo un ‘no’, y podría haberlo hecho; podía haber dicho: «Mi hijo no se va», pero no lo hizo. Todas las decisiones que tomé se hicieron porque tuve una mujer a mi lado, y él una madre, que nos apoyó siempre”, añadió para sentenciar. Gracias a esto, el Barça pudo disfrutar de Iniesta durante más de dos décadas, siendo clave para la inmensa cantidad de títulos que se conquistaron en esa etapa. Y el destino tenía reservado el premio más grande posible, marcando el gol en la final que le dio el primer Mundial a España.