Ni París ni Barcelona, Luis Enrique está enamorado de una ciudad llena de historia en el norte de España

Luis Enrique ha vivido en ciudades como Barcelona, Roma o París y su carrera le ha llevado por algunos de los grandes centros del fútbol europeo, pero hay un lugar que ocupa un espacio diferente en su vida: Gijón. Allí en el año 1970 y fue donde empezó también su relación con el fútbol profesional, primero como jugador del Sporting antes de dar el salto a otros grandes clubes.

Gijón no es solo su ciudad natal. Es un lugar marcado por una identidad muy concreta, construida entre el mar Cantábrico, la tradición obrera y un pasado histórico que se remonta a época romana. Esa mezcla de carácter, naturaleza y vida urbana explica parte de la conexión que muchos gijoneses mantienen con su ciudad incluso después de pasar años fuera.

Una ciudad con dos mil años mirando al Cantábrico

Uno de los rincones más representativos es Cimavilla, el antiguo barrio de pescadores levantado alrededor del Cerro de Santa Catalina. Sus calles conservan buena parte de la esencia marinera de la ciudad y conviven con restos de la muralla medieval y vestigios romanos, entre ellos las termas de Campo Valdés.

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A pocos pasos aparece la playa de San Lorenzo, uno de los grandes símbolos de Gijón. Su arenal urbano, de casi dos kilómetros, forma parte inseparable del paisaje cotidiano y permite entender esa relación permanente entre la ciudad y el mar.

El lugar donde empezó todo para Luis Enrique

Antes de jugar en Madrid o Barcelona, Luis Enrique inició su carrera profesional precisamente en el Sporting de Gijón en 1989. Aquella etapa convirtió su ciudad natal también en el punto de partida de una trayectoria que después lo llevaría a triunfar como futbolista y entrenador.

Por eso, aunque París represente hoy su trabajo y Barcelona ocupe un lugar fundamental en su historia deportiva, Gijón mantiene otro tipo de vínculo. Es la ciudad de origen, la de Cimavilla, San Lorenzo, el Sporting y una identidad asturiana profundamente ligada al Cantábrico. Para Luis Enrique, no compite con ninguna capital europea: juega en otra categoría, la de los lugares que explican de dónde viene alguien antes de que el fútbol lo llevara por medio mundo.