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Marc Márquez es la demostración de que tus sueños se pueden cumplir a base de dedicación, esfuerzo y trabajo duro. Porque solo unos pocos elegidos pueden llegar a triunfar en MotoGP, y siempre se ha dicho que es una meta inalcanzable en caso de no tener el dinero necesario. Sin embargo, él no solamente pudo hacerlo, sino que además se ha convertido en el mejor piloto de todos los tiempos, pese a venir de una familia con pocos recursos.

Así lo explicaba el ‘93’ en una entrevista, donde recordaba todo el sufrimiento que pasaron sus padres para poder comprarle una moto, y permitirle competir, renunciando a muchos lujos. “Mi cumpleaños es en febrero y recibí en Navidad la primera moto con tres marchas. Era una Yamaha Peewee. En ese momento era la única moto. Y empezamos con motocross con mi padre. Me dijeron que yo pedía en Navidad: ‘Solo quiero una moto, pero una moto de verdad, no una de batería. Quiero una moto con motor”, recordaba en una entrevista al canal de YouTube de Automoto.

“Empecé con cuatro años, pero la edad mínima para competir era cinco. Esto no es legal, en realidad… Hice una carrera con cuatro años y diez meses. Eran otros tiempos, se podía hacer. Era como algo informal, con amigos que organizaban una carrera del campeonato catalán. Y corrí allí, era una carrera de enduro. Con seis o siete años, no recuerdo exactamente, empecé el campeonato de motocross. Y prefería motocross, en circuito cerrado, que enduro. Así que me pasé al motocross. Y con ocho años probé el asfalto. Y ahí tuve mucha suerte, porque con nueve años un equipo me fichó y, entonces, todo fue gratis para mi familia. El mayor apoyo para seguir creciendo”, prosiguió, recordando la suerte que tuvo al ser descubierto por ojeadores.

Sus padres renunciaron a irse de vacaciones por contentar a Marc

Los padres de Marc, Julià Márquez y Roser Alentà, tuvieron que olvidarse de vacaciones durante mucho tiempo, para poder contentar al actual piloto de Ducati, y posteriormente, a su hermano pequeño, Àlex. “Comprar una moto pequeña para un niño ya era un esfuerzo. Era el dinero de las vacaciones que se gastaban en las motos. Y en casa no había vacaciones, solo carreras. Porque a mí y a mi hermano nos gustaba”, dijo.

Àlex Márquez

“Para mí es muy importante y estoy muy agradecido a mi padre por enseñármelo. Porque, al final, ahora puedo decirte que tengo dinero, pero conozco el valor de la vida. Y mi padre me lo enseñó así. Por ejemplo, me decía: ‘Si quieres ir en moto, no podemos ir a Disneyland. Tienes que elegir. Si quieres ir en moto, no puedes hacer otras cosas’. También me gustaba mucho el fútbol y le decía: ‘Quiero jugar al fútbol con mis amigos’. Y mi padre decía: ‘Elige tu tiempo y tu dinero. Yo pondré el dinero para las motos, pero tú eliges tu tiempo. ¿Quieres usar tu tiempo en las motos o en el fútbol? Y yo decía: motos. Y mi padre no estaba contento, porque el fútbol era más barato, era solo un ejemplo. Mi padre siempre intentó enseñarme el valor de la vida de la forma correcta”, finalizó.