La historia de Marc Márquez es digna de película. Porque es un claro ejemplo de dedicación y de sacrificio, renunciando a muchas cosas para poder cumplir su sueño, que era el de llegar a ser piloto de motos profesional, como su gran referente, Dani Pedrosa. El problema es que no fue nada fácil, y por el camino se ha encontrado una enorme cantidad obstáculos, que ha tenido que sortear para acabar consiguiendo que se hicieran realidad.
Los más conocidos son sus problemas con las lesiones. El ‘93’ ha vivido un infierno a lo largo de su trayectoria, en especial, a raíz de una grave caída en el Gran Premio de Jerez, en el año 2020. Se perdió toda la temporada, y necesitó de muchas cirugías en el hombro derecho para poder volver a competir. También estuvo de baja durante gran parte de 2021 y de 2022, y cuando regresó, se encontró con una moto, la Honda, que ya no le permitía pelear por victorias.
Así que tomó una valiente decisión, dejando el equipo de su vida, para marcharse al Gresini Racing Team, renunciando a mucho dinero, con el claro objetivo de volver a ganar. Y lo logró, antes de marcharse al equipo oficial de Ducati, donde sigue a día de hoy, y donde pudo conquistar el Mundial hace un año, siendo el noveno título en su palmarés, en séptimo en MotoGP. Una hazaña increíble, que era impensable cuando era un niño normal, y vivía en un pequeño pueblo, Cervera.
Su familia no podía permitirse pagar el coste que implica participar en competiciones, y necesitaron muchos sacrificios para ayudar a que el pequeño Marc llegara a donde está hoy. Y así lo recordó Márquez, agradeciendo a sus padres todo lo que lucharon. “Mis padres nunca iban de vacaciones. Me decían, si quieres ir en moto, no podemos ir a Disneyland. Tienes que elegir”, recordó el ilerdense en una entrevista que concedió hace un tiempo.
Por suerte, rápidamente detectaron su talento, y Emilio Alzamora se convirtió en su agente cuando era un niño, financiando toda su trayectoria hasta llegar a Moto3, con tan solo 15 años. Un alivio enorme para sus padres, que pudieron dejar de invertir todos sus ahorros en Marc, y comenzar a preocuparse por otras cosas. El resto de la historia ya la conocemos todos, y a base de no rendirse nunca, se ha acabado por convertir en una leyenda del motociclismo.
Y no solamente él pudo cumplir su sueño, su hermano menor, Àlex, también se proclamó campeón del Mundo en dos ocasiones, y subcampeón de MotoGP el año anterior.
