Robert Lewandowski recuerda un gesto de sus primeros días en el Barça que le sorprendió especialmente. Gavi se acercó y lo abrazó, una bienvenida que el polaco recibió con una mezcla de extrañeza y agradecimiento. Lo contó en el pódcast High Performance, donde habló de su adaptación a Barcelona: “Gavi vino y me abrazó, y para mí no era normal que los jugadores se abrazaran”. Aquella cercanía le resultó inesperada y agradable.
En este sentido, cambiar de equipo también significaba acostumbrarse a otras formas de relacionarse. Después de tantos años en Alemania, llegaba a un entorno con compañeros mucho más jóvenes y códigos diferentes a los suyos. La experiencia acumulada podía ayudarlo a afrontar los entrenamientos y los partidos, pero conocer a las personas exigía otro aprendizaje. El abrazo quedó en su memoria como una muestra de esa nueva convivencia.
Una bienvenida que le permitió descubrir otra cercanía
La anécdota habla de esos detalles que adquieren importancia cuando alguien llega a un lugar nuevo. Aprender nombres, encontrar con quién conversar o sentirse incluido forma parte de una adaptación que ocurre fuera del trabajo. En el caso de Lewandowski, un compañero joven tomó la iniciativa de acercarse con naturalidad. Para él, acostumbrado a otra manera de expresar el compañerismo, aquel gesto mereció ser recordado años después.
De esta manera, la convivencia también le hizo revisar cómo se relacionaba con las nuevas generaciones. Según explicó durante la conversación, al principio intentó adoptar una actitud más seria y exigente, pero comprendió que necesitaba incorporar empatía. Compartir el día a día con personas de otra edad suponía escuchar y aceptar que él también podía aprender. Su experiencia seguía siendo valiosa, aunque no resolvía por sí sola todas las distancias.
Gavi lo vivió como algo completamente natural
Gavi recordó después el episodio en una entrevista con Mundo Deportivo. Explicó que es una persona cariñosa y que dar abrazos y besos forma parte de su manera habitual de tratar a los demás. Su respuesta permite entender por qué ambos conservaron una percepción distinta de aquel momento: lo que para Lewandowski fue una sorpresa, para el joven era una expresión espontánea de afecto.
Así pues, aquel abrazo dejó una huella que tuvo poco que ver con los resultados o los goles. Lewandowski lo incorporó al relato de su llegada a Barcelona porque le mostró una forma de cercanía que no esperaba. En medio de una mudanza profesional importante, encontró un recibimiento sencillo: alguien se acercó para hacerlo sentir acompañado desde los primeros días.
