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Leo Messi no ha vivido un verano precisamente tranquilo. Aunque durante el Mundial completó una serie de exhibiciones impresionantes, no pudo ayudar a la selección de Argentina a defender el título que conquistaron en Qatar, hace cuatro años. Pero, al menos, llegaron a la final, donde España fue muy superior, y se llevó la victoria gracias al solitario gol de Ferran Torres en la prórroga. Y el futbolista de 39 años anunció la retirada de sus compromisos como internacional poco después.

No obstante, mientras toda la atención se centraba en lo que sucedía en los terrenos de juego, el capitán del Inter de Miami se encontraba viviendo otra guerra particular. Y es que la salud de su padre se encontraba muy deteriorada, por culpa de una larga enfermedad, que finalmente no tuvo un final feliz. Jorge, quien además de su padre ejerció como su representante a lo largo de su carrera, falleció en agosto, dejando consternados a todos.

Jorge Messi 

Y quien no pudo ocultar su dolor fue el ‘10’, que publicó una serie de imágenes en Instagram que rápidamente se llenaron de reacciones. La relación que tenía con él era muy estrecha, y siempre ha asegurado que es la persona más importante de su carrera, gracias a quien cumplió su sueño de llegar a ser futbolista profesional. Así lo repasó también en una entrevista reciente, hace unos meses, antes de que muriese, en el canal de streaming argentino Luzu TV.

“Mi padre trabajaba todo el día, se iba a la madrugada y no volvía hasta el otro día a la noche. Yo prácticamente no lo veía, y cuando llegaba lo primero que hacía era llevarme a entrenar o acompañarme a un partido. Yo veía todo el sacrificio que hacía para que a nosotros nunca nos faltase nada. Siempre necesité la aprobación, por decirlo de alguna manera, o la opinión de mi padre desde que era pequeño. Yo terminaba un partido y le preguntaba cualquier cosa”, comenzaba diciendo Messi.

Y también repasó las dificultades económicas de su familia para poder afrontar el coste del tratamiento de crecimiento al cual se sometió, y que finalmente le llevó al Barça, con tan solo 12 años. “Teníamos que ir hasta Malvinas, en la otra punta de Rosario para nosotros, y a mi madre la hacían ir todos los días a buscar la plata. Y cuando le decían que se la iban a dar, en esa época, no le daban ni cinco o diez pesos. A veces iba y le decían que no estaba el tipo que se la tenía que dar”, aseguró.

También recordó que la adaptación a Barcelona no fue sencilla, y que su madre regresó a Rosario poco tiempo después, junto a su hermano. “Mi madre, yo creo que más por mi hermano que por mi hermana en sí, decidió volver a Rosario. La excusa era que mi hermana no se adaptaba, pero yo creo que era por mi hermano, que ella siempre estuvo muy pendiente de él. Pero nunca perdimos ese amor de hermano, de padre a hijo, de hijo a padre, de familia y de unión. En todos los momentos duros, siempre estuvimos más unidos que nunca”, sentenció Messi.