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Leo Messi siempre ha sido una persona reservada y poco acostumbrada a hablar públicamente de aquello que le ocurre fuera del fútbol. Durante años reconoció que tendía a guardarse tanto lo bueno como lo malo, una forma de afrontar la presión que terminó cambiando cuando decidió acudir a terapia durante su etapa en el Barça. “Me ayudó y fui compartiendo mucho más todo lo que me pasaba”, explicó en una entrevista concedida a Infobae.

El argentino admitió que inicialmente era muy reacio a acudir al psicólogo. Nunca lo había probado y no le atraía demasiado la idea, pero finalmente decidió hacerlo. La experiencia terminó sorprendiéndolo: aseguró que le hizo “muy bien” y que le ayudó muchísimo, aunque posteriormente dejó de asistir. Aun así, considera que aquel proceso tuvo un efecto importante en la manera de relacionarse con sus propias emociones.

Messi reconoce que se guardaba todo

Messi explicó que durante buena parte de su vida había tendido a interiorizar aquello que le ocurría. La enorme presión asociada a jugar en el Barça, representar a Argentina y convivir constantemente con expectativas altísimas no cambiaba esa personalidad. Incluso cuando atravesaba momentos complicados, su reacción habitual era procesarlos por dentro en lugar de compartirlos con otras personas.

Leo Messi Argentina

Con el paso de los años empezó a modificar esa conducta. El futbolista reconoce que ahora tiene varias personas con las que puede hablar, entre ellas Antonela Roccuzzo, familiares y amigos. Su experiencia con el psicólogo también contribuyó a ese cambio porque le permitió acostumbrarse a expresar aquello que le preocupaba y compartir más lo que estaba viviendo.

Una decisión que antes había evitado

La confesión resulta todavía más significativa porque años antes Messi había reconocido que probablemente necesitaba ayuda profesional, pero que todavía no había dado el paso. Durante una entrevista con Jordi Évole en 2020 aseguró que debería haber ido al psicólogo y admitió haber sufrido mucho por determinadas situaciones relacionadas con el fútbol.

Tiempo después terminó haciéndolo y su valoración fue completamente distinta a los prejuicios que había tenido inicialmente. No continuó con la terapia de manera permanente, pero sí conserva una conclusión positiva de aquella etapa. Para Messi, acudir al psicólogo no solo le ayudó en aquel momento, sino que también cambió la forma en la que posteriormente empezó a comunicarse con su entorno: pasó de guardarse prácticamente todo a compartir mucho más aquello que le ocurría.