Laura Escanes, sobre hablar catalán con su hija: “Le hablaré catalán ya sea en Madrid o en Nueva York”

Laura Escanes tiene claro que el lugar en el que viva nunca determinará el idioma con el que se comunica con su hija. La creadora de contenido, nacida en Barcelona, ha defendido en varias ocasiones la importancia que tiene para ella mantener el catalán dentro de la familia y transmitirlo con naturalidad a la siguiente generación.

Su posición parte de una idea sencilla: una lengua familiar no tiene por qué desaparecer cuando se cambia de ciudad. “Le hablaré catalán ya sea en Madrid o en Nueva York”, ha explicado Escanes al referirse a la educación de su hija. Para ella, hacerlo no responde únicamente a una cuestión práctica, sino también a conservar una parte de sus raíces.

El catalán forma parte de su relación familiar

Escanes entiende el catalán como el idioma que le sale de manera natural en determinados momentos y relaciones. Por eso no contempla sustituirlo simplemente porque su hija pueda crecer rodeada de una mayoría de personas que utilicen el castellano u otra lengua en su día a día.

Laura Escanes   Instagram
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La presentadora considera que convivir con varios idiomas desde pequeña puede formar parte de la normalidad. Su hija puede utilizar castellano en otros contextos y, al mismo tiempo, mantener el catalán dentro de casa. Laura Escanes no plantea ambos idiomas como opciones incompatibles, sino como elementos que pueden convivir desde la infancia.

Vivir lejos de Catalunya no cambiará la decisión

La frase adquiere especial significado cuando menciona lugares como Madrid o Nueva York. Con ella quiere dejar claro que su decisión no depende del entorno inmediato. Aunque estuviera viviendo a miles de kilómetros de Catalunya, seguiría utilizando el catalán con su hija porque forma parte de la manera en la que quiere relacionarse con ella. Para Escanes, transmitir una lengua también significa conservar referencias familiares, culturales y emocionales. Los idiomas no sirven únicamente para comunicarse: también quedan asociados a recuerdos, expresiones, personas y formas concretas de entender determinados momentos cotidianos.

Esa visión explica por qué no considera necesario adaptar el idioma familiar al lugar en el que esté viviendo. Su hija podrá desarrollar después sus propias preferencias lingüísticas, pero Escanes quiere asegurarse de que tenga acceso al catalán desde pequeña y pueda utilizarlo con naturalidad.

Su postura, por tanto, va mucho más allá de una cuestión geográfica. Barcelona, Madrid o Nueva York pueden cambiar el entorno, pero no necesariamente aquello que se transmite dentro de casa. Y Escanes tiene decidido que el catalán seguirá formando parte de esa relación con su hija esté donde esté.