Lamine Yamal siempre ha dejado muy claro que prioriza la familia por delante de todas las cosas. Y es habitual ver a sus padres, a su novia y a su hermano menor, Keyne, acompañándolo a todos lados. Al principio, lo hacían porque era solamente un niño, pero ya hace tiempo que dejó de serlo. No obstante, sigue siendo igual de familiar, y lo que hizo cuando empezó a ganar dinero demuestra que su felicidad recae en el bienestar de sus seres queridos.
Porque, a diferencia de muchos futbolistas profesionales, antes que comprarse un reloj, un coche de lujo o cualquier otra extravagancia, prefirió darle la tranquilidad a su familia. Lo hizo comprando una increíble casa a su madre en una de las zonas más exclusivas de Barcelona, y sacándola de trabajar. Así lo explicó en una entrevista para José Ramón de la Morena en el podcast ‘Resonancia de Corazón’, donde también recordó que sus primeros meses en el Juvenil A, cuando todavía era cadete, no fueron fáciles.
“En juveniles no jugaba porque el entrenador veía un niño de 30 kilos. Cuando empecé a jugar en el primer equipo, mi madre sufría porque era muy pequeño. Los que no jugábamos, subíamos al primer equipo el día que ellos entrenaban después de un partido. Hicimos un partido, ganamos 2-0, marqué gol y di una asistencia a Ansu. Òscar, el hermano de Xavi, me dijo: '¿Cómo puede ser que no estés jugando?' y yo le dije: 'Pues no sé'. Me dijo: 'Tú ten calma’. Yo me voy a quedar en el Barça, que no hay ninguna duda, pero quiero jugar, dije”, empezó explicando el ‘10’.
“Mi madre me decía: ‘No, que ellos son muy grandes y tú eres muy pequeño. Le dije que no se preocupara, que, si jugaba, iba a ser el mejor. Mi madre no podía estar mucho conmigo por el trabajo, pero siempre me hacía la cena cuando venía por la noche. Me compró la PlayStation 4, que para mí en ese momento lo era todo. Tuve la Play 2 y la Play 3 de segunda mano y la 4 ya fue la buena”, recordó Lamine a la hora de hablar de los sacrificios que hizo su madre para que pudiera tener una infancia feliz.
El regalo de Lamine a su madre
Un esfuerzo que tuvo su recompensa, ya que Lamine asegura que fue un niño muy feliz, sin preocupaciones, y que se pudo dedicar a lo que más le gustaba, el fútbol. Y cuando tuvo la oportunidad, le hizo un regalo increíble a su madre, comprándole una increíble casa, donde todavía vive.
“Le pregunté a mi madre qué zona quería y eligió ella misma la casa. Para mí, ella es mi reina; es lo que más quiero. Yo venía de estar en un piso donde la cocina y la habitación estaban en el mismo sitio. Veo a mi madre feliz, veo que mi hermano puede tener la infancia que yo hubiera deseado, y eso es lo que más me hace feliz”, finalizó Yamal.
