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Una bicicleta, caminos entre arrozales y una parada para comer arroz negro. La escapada que recomendó Judit Mascó tiene como destino el Delta de l’Ebre y combina paisaje, gastronomía y actividades al aire libre. La modelo compartió este recuerdo en un reportaje de Condé Nast Traveler, donde destacó un territorio que la había sorprendido por sus diferencias con otros rincones de Catalunya.

Su propuesta partía de una experiencia con amigos y con los hijos de todos. Para pasar un fin de semana largo, escogieron Mas Illa de Riu, una casa rural rodeada de arrozales cerca de Sant Jaume d’Enveja. Desde allí organizaron visitas por el entorno. Entre ellas, recordó una comida en el restaurante Estany, en la zona de la Encanyissada, y una parada en la Casa de Fusta.

Caminos para descubrir el Delta a golpe de pedal

El atractivo de la bicicleta está en poder enlazar distintos paisajes y detenerse durante el recorrido. La oficina de turismo de Sant Jaume d’Enveja recoge varias posibilidades para explorar el territorio pedaleando. Una de ellas es la ruta que conecta el municipio con la playa de los Eucaliptus, una opción para combinar el interior del Delta con su fachada marítima sin limitar la escapada a un único punto.

Arrossars de la dreta del Delta de l'Ebre, de la cooperativa Montsià (1)

La Encanyissada ofrece otra referencia para preparar la jornada. Allí se encuentra la Casa de Fusta, centro de información y museo del parque natural, que permite acercarse a los valores del entorno antes de continuar. También existe un itinerario desde la Ràpita hasta este espacio. Elegir un recorrido concreto ayuda a organizar las paradas y a disfrutar del paisaje sin convertir el paseo en una sucesión de desplazamientos improvisados.

Una mesa con arroz negro para completar la escapada

La gastronomía ocupaba un lugar central en el recuerdo de Mascó. “Un buen arroz negro en el Delta de l’Ebre es único”, destacaba Traveler al presentar su recomendación. El plan reunía así dos experiencias: recorrer los caminos entre cultivos y sentarse después a comer. También contó que habían alquilado bicicletas y practicado la navegación tradicional con pértiga entre los canales durante aquella estancia.

El recorrido puede organizarse alrededor de una ruta en bicicleta, una visita a la laguna y una comida, dejando margen para detenerse. Los centros de información permiten conocer las opciones y adaptar la salida al tiempo disponible. Entre el paseo, la observación del entorno y la mesa, la propuesta ofrece una manera de descubrir distintos aspectos del Delta durante un mismo fin de semana.