Muchos pensionistas se sorprenden cada año cuando llega la campaña de la renta y el resultado no es el esperado. Aunque durante todo el año se les haya aplicado una retención en su pensión, eso no significa que el impuesto esté completamente liquidado como se debe. De hecho, cada vez más jubilados descubren que deben pagar una cantidad adicional a Hacienda al hacer la declaración anual.
La razón es sencilla, ya que la retención que aplica la Seguridad Social es solo un anticipo del impuesto, no el cálculo final. Cuando llega la campaña del IRPF, la Agencia Tributaria revisa todos los ingresos del año y ajusta lo que realmente corresponde pagar, ya sea de más o de menos.
Por qué algunos jubilados acaban pagando más
Las pensiones tributan como rendimientos del trabajo, igual que un salario. Por eso están sujetas a retención de IRPF, pero esa retención no siempre coincide exactamente con el impuesto final. Esto ocurre, por ejemplo, cuando la pensión ha aumentado durante el año por revalorizaciones o pagas extraordinarias. También puede pasar si el jubilado ha recibido atrasos, complementos o ingresos adicionales.
Otra situación muy común es tener dos pagadores. Por ejemplo, cobrar la pensión pública y al mismo tiempo rescatar un plan de pensiones o percibir ingresos de otra fuente. En estos casos, el cálculo del impuesto final puede cambiar bastante. Cuando la retención aplicada durante el año ha sido inferior a la que realmente corresponde, la diferencia aparece en la declaración de la renta como una cantidad a pagar.
El ajuste voluntario que evita sorpresas desagradables
Existe una forma sencilla de evitar este problema como lo es solicitar un aumento voluntario de la retención del IRPF en la pensión. Los pensionistas pueden pedir a la Seguridad Social que retenga un porcentaje mayor cada mes. De esta forma, el impuesto se va pagando poco a poco durante el año y se reduce el riesgo de encontrarse con una cantidad elevada e inesperada en la declaración. Este ajuste es especialmente recomendable para quienes han visto subir su pensión, tienen ingresos adicionales o han empezado a cobrar de más de un pagador.
Además, conviene revisar cada año si se superan los límites que obligan a presentar la declaración. Muchos jubilados creen que, por tener una pensión modesta, no deben hacerla, pero las circunstancias pueden cambiar con facilidad. Así pues, la retención mensual es solo un adelanto del impuesto. Si no se ajusta correctamente, la declaración de la renta puede convertirse en un trámite mucho más caro de lo que muchos pensionistas esperan.
