Gerard Piqué, su padre y los negocios: “Lleva más años que yo como empresario, yo no lo hago por dinero”

Gerard Piqué ha hablado de su faceta empresarial como algo que nació antes de dejar el fútbol. En casa convivía con esa mentalidad porque su padre, Joan Piqué, llevaba años vinculado a los negocios. Para Gerard, aquella experiencia fue referencia, aunque insiste en que su manera de emprender responde más a la curiosidad que al dinero.

“Mi padre lleva muchos más años que yo como empresario”, explicó al recordar los consejos recibidos en casa. Piqué reconoce que las generaciones anteriores aportan experiencia, mientras los jóvenes pueden compensarlo con energía e ilusión. Esa combinación terminó influyendo en su manera de crear proyectos, buscar oportunidades y rodearse de personas con conocimientos que él no tenía.

Su padre le enseñó a mirar los negocios con perspectiva

Joan Piqué no siempre celebró las ideas de su hijo. Cuando Gerard empezó a imaginar una transformación de la Copa Davis, fue una de las primeras personas a las que se lo explicó. Su respuesta fue escéptica: otros lo habían intentado antes y habían fracasado. Lejos de frenarlo, aquella duda sirvió como estímulo para demostrar que podía sacar adelante el proyecto.

Piqué
Piqué

Piqué asegura que su padre termina apoyándolo incluso cuando se asusta con decisiones. También reconoce que crecer observando a alguien con experiencia empresarial le permitió entender conceptos como paciencia, responsabilidad y riesgo. Sin embargo, nunca ha querido limitarse a reproducir el camino familiar: prefiere entrar en sectores nuevos, experimentar y asumir que algunas ideas pueden salir mal.

“No hago negocios para ganar dinero”

Esa filosofía explica una de sus frases más repetidas. Piqué asegura que no monta empresas para acumular dinero. Para él, el beneficio funciona como una consecuencia del éxito, no como la única motivación. Ha explicado que creó Kosmos para divertirse, desarrollar proyectos y disfrutar del proceso, del mismo modo que en su carrera buscaba competir y ganar.

El exfutbolista reconoce que el dinero facilita la vida, pero insiste en que nunca ha sido su principal motor. Incluso cuando jugaba, dice haberse movido más por sentimientos, retos y sensaciones que por cifras. En los negocios mantiene esa lógica: necesita proyectos que lo estimulen y le permitan construir algo. La influencia de su padre aparece en la disciplina y la experiencia, pero Gerard ha añadido obsesión por innovar, competir y convertir cada idea en un desafío personal. Para él, emprender no significa hacerse rico, sino volver a sentir que queda algo por conquistar.