Nunca es fácil salir de casa, y mucho menos, para trasladarse a otro país, con una cultura, un idioma y un clima muy diferentes. Y todavía se complica más la cosa cuando lo haces siendo muy joven, como le sucedió a Gerard Piqué, quien, con 17 años, tomó la decisión de dejar el Barça, para iniciar una nueva aventura por el Reino Unido. Y se comprometió con el equipo más poderoso del país en ese momento, como era el Manchester United.
Una etapa que el exmarido de Shakira ahora recuerda con mucha nostalgia, aunque también admite que tuvo días muy difíciles. La adaptación no fue sencilla, y hubo momentos en los cuales se sintió muy solo, y pensó en dejar todo atrás, para volver junto a su familia y a sus amigos. Aparte, la exigencia en el equipo ‘red devil’ era máxima, y la presión era muy grande, motivo por el cual nunca acabó de encontrarse cómodo, ni pudo triunfar allí.
Tuvo una cesión por las filas del Zaragoza, antes de consolidarse en el primer equipo, que era dirigido por el mítico Sir Alex Ferguson. Pero, a pesar de poder conquistar muchos títulos, incluida una Champions League, el central nacido en el año 1987 no tuvo un papel decisivo, y se vio eclipsado por el tándem que formaban Nemanja Vidic y Rio Ferdinand, que hicieron que no pudiera jugar con regularidad. Y esto le empujó a volver al Spotify Camp Nou en verano de 2008, donde hizo historia.
En una conversación en ‘The Players Tribune’, Piqué expuso púbilcamente que llegó a tener una crisis personal mientras jugaba en el United, y que estuvo a punto de dejarlo todo, para volver a Barcelona. “Estuve a punto de perderlo todo. Mi vida entera podría haber sido muy diferente si no hubiera sido por Sir Alex Ferguson. Llegué al Manchester United siendo un niño y me fui siendo un hombre. Fue una época increíble para mí, porque nunca antes había estado lejos de casa. Pasé mis primeros 17 años creciendo en España, en la cantera del Barcelona, y casi me sentía como si jugara en el equipo del colegio. Conocía a todo el mundo y era muy unido a mi familia. Así que, para mí, el fútbol era simplemente diversión. No entendía para nada el aspecto comercial del deporte. Luego llegué al United y, sinceramente, fue una auténtica sorpresa”, comenzó exponiendo.
“En uno de mis primeros partidos en Old Trafford, estábamos en el vestuario preparándonos y yo estaba nerviosísimo. Imagínense: tenía 18 años y estaba sentado en ese pequeño vestuario poniéndome los calcetines junto a Ruud Van Nistelrooy, Ryan Giggs y Rio Ferdinand. Quería pasar desapercibido. Pensaba: ‘Haz tu trabajo y pasa inadvertido’. Estábamos sentados allí esperando a que el entrenador entrara y nos hablara, y yo estaba sentado justo al lado de Roy Keane. El vestuario era tan pequeño que nuestras piernas casi se tocaban. No había espacio para nada. Hay un silencio absoluto. De repente, se oye una pequeña vibración. Muy suave. Roy está mirando alrededor de la habitación. Me doy cuenta de que soy yo. Es mi teléfono. Lo dejé en vibración y está en el bolsillo de mis pantalones, metido en la bolsa de ropa que cuelga justo detrás de la cabeza de Roy”, recordó Gerard, en una de las anécdotas más curiosas que guarda de su etapa por Mánchester.
Roy no encuentra de dónde viene el ruido. Ahora mira a su alrededor como un loco. Sus ojos se mueven rápidamente por todas partes, intentando averiguar qué es. ¿Recuerdas la famosa escena de Jack Nicholson en ‘El Resplandor’, cuando irrumpe por la puerta? Así se veía. Él grita a todos: ‘¿De quién es ese teléfono?’. Silencio. Vuelve a preguntar. Silencio. Lo pregunta por tercera vez. Finalmente, hablé, como un niño pequeño. Muy suavemente, dije: ‘Lo siento mucho. Es mío’. Roy me rodeó con el brazo, se rió y me dijo que no me preocupara.… ¡No, por supuesto que estoy bromeando! ¡Roy perdió la cabeza! ¡Se volvió loco delante de todos! Fue increíble. Pero fue una buena lección”, finalizó Piqué, quien volvió a agradecer a Ferguson todo lo que le enseñó, y que le permitiera volver al Barça sin muchas complicaciones.
