Cargando...

Francesc Mauri propone mirar las paredes y las ventanas antes de pensar en cambiar la calefacción. El meteorólogo defiende que conservar mejor la temperatura interior puede reducir el consumo energético y mejorar el bienestar en casa. Lo explicó en un artículo publicado en 3CatInfo: “Un sistema mejor y más barato es un buen aislamiento”. Una idea que dirige la atención hacia el propio estado de la vivienda.

Su reflexión parte de una decisión habitual cuando llega el frío: buscar un aparato diferente para gastar menos. Mauri planteaba que también merece la pena estudiar cómo evitar las pérdidas de calor. El artículo, publicado en enero de 2018, hablaba de mejorar viviendas existentes, además de las nuevas construcciones. La propuesta consiste en aprovechar mejor la energía que ya se utiliza para calentar las habitaciones.

El calor que cuesta mantener dentro de casa

En este sentido, el aislamiento influye en cuánto tarda una vivienda en enfriarse y en la energía necesaria para mantener una temperatura agradable. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía explica que una casa mal aislada pierde calor con mayor rapidez en invierno. Esa misma debilidad también se nota durante el verano, cuando el interior se calienta más fácilmente y aumenta la necesidad de refrigeración.

calor casa kwqB U60333391227fJB 624x385@Ideal

De esta manera, revisar las ventanas puede ser un primer paso, aunque el problema también puede encontrarse en paredes, cubiertas o cajones de persiana. El IDAE recomienda prestar atención tanto al vidrio como a los marcos y a las rendijas. Entre sus propuestas figuran el doble acristalamiento, las carpinterías con rotura de puente térmico y el sellado de las entradas de aire no deseadas con soluciones sencillas, como burletes.

Una mejora que depende de cada vivienda

Mauri también ha explicado su propia experiencia con una reforma en Terrassa. Describió una vivienda con doble vidrio de baja emisividad, mejoras en algunas paredes y calefacción mediante aerotermia y suelo radiante. Su caso combinaba aislamiento y climatización, lo que permite entender cómo ambas decisiones pueden trabajar juntas para conseguir una temperatura confortable dentro del hogar.

Así pues, la recomendación invita a estudiar dónde se pierde el calor antes de decidir en qué gastar el dinero. Una rendija y una fachada sin aislar requieren actuaciones distintas, y la inversión debe valorarse según las necesidades de cada casa. Mejorar el aislamiento puede reducir el trabajo de la calefacción, aunque el ahorro concreto dependerá del edificio, del clima y del uso diario.