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Francesc Mauri pasó catorce años viviendo en Matadepera, pero acabó trasladándose con su familia a Terrassa para simplificar su rutina. El meteorólogo de TV3 explicó los motivos en una entrevista publicada por Diari de Terrassa. Tanto él como su mujer trabajaban fuera del municipio y los trayectos diarios se habían convertido en un problema de organización.

“Perdíamos mucho tiempo en los desplazamientos en coche”, relató al explicar aquella decisión. La familia buscaba tener los servicios más cerca y reducir el tiempo dedicado a moverse. Mauri valoraba la tranquilidad de Matadepera, sus paisajes y la proximidad de la naturaleza, pero en aquella etapa necesitaban una ubicación que les facilitara las obligaciones cotidianas, con mejores conexiones y menos desplazamientos.

Una casa entre bosques que exigía coger el coche

En otra entrevista, concedida a la revista Vallesos, detalló cómo era la vivienda que habían dejado. Se habían construido una casa entre bosques, un entorno que ofrecía vistas, silencio y tranquilidad. Sin embargo, dependían del vehículo para prácticamente todo. A los recorridos de cada jornada se añadía el trabajo de mantener el jardín, otra tarea que también requería dedicación.

Imagen de archivo de Matadepera con Terrassa en el fondo | ACN

El cambio al centro de Terrassa tuvo un resultado concreto: algunos días, al volver del trabajo, podía descansar media hora antes de recoger a su hijo pequeño en la escuela. Según explicó, antes nunca había podido hacerlo. Para alguien con jornadas laborales intensas, disponer de ese margen entre el trabajo y las obligaciones familiares suponía una mejora que apreciaba especialmente.

El vínculo con Matadepera continuó después de la mudanza

La nueva residencia también encajaba con otras costumbres familiares. Mauri contó que tenían una autocaravana y que les gustaba viajar los fines de semana. Además, seguían acercándose al entorno de Sant Llorenç para pasear. De hecho, explicaba que podían disfrutar de esas salidas más que cuando vivían junto al parque y las obligaciones diarias les obligaban a marcharse.

La relación con Matadepera tampoco terminó al cambiar de domicilio. En 2017 fue el encargado de pronunciar el pregón de su fiesta mayor y explicó que conocía bien el municipio tras haber participado durante años en su vida cotidiana. Entonces mantenía contacto con vecinos y servicios municipales por cuestiones meteorológicas, mientras su mujer y sus hijos seguían vinculados a la escuela de música local.