Ferran Torres tuvo un inicio ilusionante en el Paris Saint-Germain. De hecho, en su debut fue capaz de anotar dos goles, que sirvieron para rescatar un punto ‘in extremis’, y no tardó en demostrar que podía ser de gran utilidad para Luis Enrique, que fue el principal valedor de su fichaje. Y, después de la grave lesión de Khvicha Kvaratskhelia, se le ha abierto una enorme oportunidad para que pueda contar con gran protagonismo durante esta campaña.
Pero la realidad es que no se encuentra en su mejor momento de forma. Ya acumula un total de seis partidos consecutivos sin ver portería, y no han tardado en aparecer las críticas. Sin embargo, el ex del Barça, del Valencia y del Manchester City se muestra relajado al respecto, y está convencido de que llegarán tiempos mejores. Siempre ha funcionado a rachas, y tiene claro que es una simple cuestión de tiempo que se reconcilie con el gol.
Y durante una entrevista que concedió a la revista ‘Panenka’, explicó algunos detalles que quizás mucha gente desconocía de sus inicios. Porque creció en un pequeño pueblo, Foios, y comenzó jugando al fútbol en la escuela, antes de que fuera reclutado por el conjunto ‘ché’, donde pudo cumplir su sueño de llegar a ser futbolista profesional, y posteriormente, jugar en algunos de los cluhbes más poderosos del planeta. Y, por supuesto, estrenarse con la selección española, con la cual ha conquistado una UEFA Nations League, una Eurocopa y un Mundial, en el cual marcó el único gol de la final.
“Vivía en una casa con una planta baja y tenía allí mi portería, a mis perros, que hacían de defensores, y podía jugar y pasármelo bastante bien. Me he criado allí, tengo a todos mis amigos y, de verdad, que es muy acogedor. Mi calle es bastante ancha, con lo que podía salir a jugar. Creo que todos empezamos, más que porque nos gusta, por estar con los amigos, por jugar con ellos y pasártelo bien. La verdad es que pasé muy buena infancia”, explicaba Ferran a la hora de hablar de la presión que viven ahora los futbolistas de élite.
Ferran también recuerda los momentos complicados
Pero no tardaron en aparecer los problemas en la vida de Ferran, cuando tuvo que acostumbrarse a soportar la presión, y abandonar su zona de confort para pasar a vivir en una residencia.
“Cuando mis padres me dejaban, era llorar y llorar. Fue duro, pero me hizo madurar. Fue un shock, no supe cómo afrontarlo y me daba vergüenza contarlo. Mi hermana ha sido mi pilar, la persona que siempre ha estado ahí para guiarme y sostenerme", sentenció.
