Cargando...

Fermín López ha explicado una de las etapas más difíciles de su formación en la Masía. El centrocampista del Barça ha recordado cómo las bromas constantes sobre su físico y su estatura terminaron convirtiéndose en una fuente de inseguridad durante su adolescencia. Lo que al principio podía parecer una simple broma acabó afectando a su confianza, especialmente porque veía cómo otros compañeros crecían antes que él y tenían más oportunidades para competir.

“Pasé muchos momentos duros en la habitación; me afectó porque me aislaba de mis compañeros y me sentía inferior”, explicó Fermín al recordar aquella etapa. El problema no estaba únicamente en los comentarios sobre su altura, sino también en la sensación de no poder seguir el mismo ritmo que otros jugadores de su edad. Mientras algunos compañeros parecían físicamente preparados para competir, él sentía que todavía estaba lejos.

Las bromas acabaron afectando a su confianza

Fermín recuerda que durante aquellos años era habitual escuchar el comentario de “Fermín, el pequeñín”. Al principio no le daba demasiada importancia, pero la repetición terminó generándole inseguridad. Él mismo reconoce que llegó a pensar que no podía competir en igualdad de condiciones porque era más bajo y tenía menos fuerza que otros jugadores.

Fermín gol Barça València

A todo ello se sumaba otra frustración: ver que su momento no llegaba. Otros futbolistas jugaban mientras él tenía que esperar, y esa combinación entre las burlas y la falta de oportunidades fue haciendo que se encerrara cada vez más en sí mismo. Fermín no llegó a plantearse abandonar el fútbol, pero sí admite que dudó muchas veces de sus propias capacidades.

Su familia y dos referentes fueron fundamentales

En esos momentos complicados, sus padres fueron su principal apoyo. Fermín ha explicado que, pese a estar lejos, siempre encontraba en ellos alguien dispuesto a escucharle y recordarle que debía seguir creyendo en sí mismo. También encontró referencias muy concretas dentro del fútbol: Leo Messi y Andrés Iniesta.

Los dos habían atravesado dificultades físicas durante su formación y eso le ayudó a comprender que desarrollarse más tarde no significaba tener menos talento. Con el tiempo, aquella etapa que entonces vivió como una debilidad terminó formando parte de su crecimiento personal. Hoy Fermín utiliza su propia experiencia para explicar que ser más pequeño no debe hacer sentir inferior a ningún joven y que una broma repetida puede acabar teniendo consecuencias mucho más profundas de lo que parece.