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Hoy, Fermín López compite con algunos de los mejores futbolistas del mundo. Hansi Flick confía en él y Luis de la Fuente conoce su capacidad. Esa seguridad contrasta con una etapa mucho menos amable. Durante su formación, el centrocampista llegó a creer que su estatura lo colocaba por debajo de sus compañeros.

El jugador recuperó esos recuerdos en una entrevista con Marca. En ella, Fermín explicó su colaboración con la Fundación ColaCao en una iniciativa contra el acoso escolar. El azulgrana sabe que su voz llega a miles de niños. Su objetivo consiste en utilizar esa repercusión para mostrar que los comentarios sobre el físico nunca son inocentes cuando se repiten.

Fermín López

Fermín López se sensibiliza con las víctimas de bullying escolar

El apodo parecía pequeño. Algunos lo llamaban “Fermín, el pequeñín”. Al comienzo podía sonar como una gracia sin importancia. La insistencia cambió su significado. El joven empezó a compararse con chicos más altos y fuertes. Aquella broma terminó instalando una duda profunda sobre su capacidad para competir. Las palabras hicieron mella.

La inseguridad no provocó que abandonara su sueño, pero sí alteró la forma en que se miraba. Fermín pensaba que su cuerpo le impedía ejecutar el fútbol que imaginaba. La frustración aparecía cuando no alcanzaba el rendimiento deseado. El futuro profesional se encerró muchas veces en su habitación con pensamientos negativos. Nadie veía aquella batalla desde fuera.

Sus padres se convirtieron en el punto de apoyo. Fermín encontró en casa un espacio para explicar sus miedos sin sentirse juzgado. La familia respondía con ánimo y cercanía. Compartir lo que llevaba dentro evitó que la inseguridad terminara apagando sus ganas de entrenar. El acompañamiento le permitió tomar aire y seguir avanzando.

Fermín López

Fermín transformó las burlas en motivación

Después llegó una transformación. Fermín comenzó a utilizar cada duda ajena como combustible. Un entrenador podía dejarlo fuera por pequeño. Un rival podía parecer físicamente superior. Él contestaba trabajando. El centrocampista convirtió el obstáculo en motivación y se prometió que nadie decidiría el tamaño de sus sueños. No fue coser y cantar, pero resistió.

Messi e Iniesta le ofrecieron además dos ejemplos cercanos. Ninguno necesitó un físico imponente para dominar partidos y alcanzar la cima. Fermín comprendió que podía compensar centímetros con inteligencia, velocidad mental y mejores decisiones. Aquellos referentes le enseñaron a buscar ventajas en lo que otros consideraban una debilidad. Ahora, el futbolista quiere trasladar ese aprendizaje a los menores que viven experiencias parecidas.